El agua es cada vez un bien más preciado y hace años que los expertos nos avisan que si no la usamos con responsabilidad, en breve, se cotizará como el petróleo. Pues la directora madrileña Icíar Bollaín la utilizó como parte de la trama de su película También la lluvia.

Sebastián es un joven director de cine que está en Bolivia para rodar su último proyecto: un film sobre la llegada de Colón a América. Al pie del cañón de este rodaje está Costa, un productor duro, descreído y capaz de todo para llevar a cabo su trabajo. Pero allí se encuentran con una realidad social que les cambiará los planes: la Guerra del Agua. Esta fue una revuelta popular que pasó realmente en Cochabamba en 1999, cuando el presidente y exdictador boliviano Hugo Banzer y la multinacional Bechtel firmaron un contrato para privatizar el agua.

Bollaín aquí juega con el metacine y el paralelismo para criticar el abuso de poder, la hipocresía, el racismo y, claro está, la colonización española en América.

Es muy interesante este paralelismo en que enfrenta el rodaje de la película (testimonio de la historia de España) y la situación boliviana. Mientras vemos los ensayos de las escenas de la película, en la que Colón llega a una tierra virgen, masacra a toda una civilización y los obliga a creer en un dios totalmente incomprensible para ellos, nos damos cuenta de que las cosas no han cambiado tanto. El poder sigue siendo inmune a cualquier pensamiento humanista y, ante la riqueza, es capaz de sacrificar al pueblo.

El juego metacinematográfico está realmente bien visto, ya que la mayoría de las escenas de la película de Santiago las vemos durante los rodajes, con lo que Bollaín consigue desnudar la película en sí y equipararla más fácilmente con la realidad, además de mostrar el engranaje del rodaje.

Con todo esto vemos la evolución de los protagonistas: el idealismo de Santiago se ve mermado cuando, de alguna manera, él también se da cuenta de que lo único que le importa es su película. De ahí su lucha entre sus creencias y su hipocresía. Y el desapego con el que vive y trabaja Costa se agrieta al ver el sufrimiento de los demás.

Aunque personalmente creo que los diálogos no son una maravilla y la actuación de García Bernal deja mucho que desear, la película tiene aciertos muy grandes. Bollaín es capaz de crear este reflejo histórico-social que evidencia la hipocresía e inopia en la que vivimos gran parte de la sociedad, no solo por desconocer la historia de nuestro propio país, sino por hacer oídos sordos a lo que está pasando ahora mismo en todo el mundo.

Esta ha sido la película más ambiciosa de Bollaín, que viajó hasta la selva de Chapare para esta gran producción que necesitó un total de 4.000 extras.

La película fue muy bien recibida por crítica y público, y ganó diversos premios.

 

 

Ficha técnica

Año: 2010
Género: drama
Duración: 104 minutos
Dirección:  Icíar Bollaín
Guion: Icíar Bollaín
Protagonistas: Luis Tosar, Gael García Bernal, Karra Elejalde, Juan Carlos Aduviri, Raúl Arévalo, Carlos Santos,

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La directora madrileña Icíar Bollaín utilizó el agua en la trama de su película También la lluvia.
 Sebastián, un joven director de cine, está en Bolivia para rodar su último proyecto: un film sobre la llegada de Colón a América. Allí se encuentra con la Guerra del Agua, una revuelta popular de 1999, cuando el presidente y exdictador boliviano Hugo Banzer y la multinacional Bechtel firmaron un contrato para privatizar el agua.

Bollaín juega con el metacine y el paralelismo para criticar el abuso de poder, la hipocresía, el racismo y la colonización española en América.
 Mientras vemos los ensayos de las escenas de la película de Colón, nos parece que las cosas no han cambiado tanto. El poder es todavía inmune a cualquier pensamiento humanista y es capaz de sacrificar al pueblo.

La película tiene aciertos muy grandes. Bollaín crea este reflejo histórico-social como evidencia de la hipocresía de la sociedad.
 Esta ha sido la película más ambiciosa de Bollaín. Viajó hasta la selva de Chapare para esta gran producción y necesitó un total de 4.000 extras.

La película fue muy bien recibida por crítica y público, y ganó diversos premios.

 

Texto de nivel principiante adaptado por Bernardo Ríos

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Sara da Pena
Nació en Barcelona y vive en el barrio del Raval. Es redactora y lleva las redes sociales en un programa literario de tele. Además, una vez al mes reúne a editores y escritores en un Taller de Lectura. Es adicta a las películas y las series, y jamás lee un argumento antes de verlas.