Beber agua del grifo en Barcelona es un infierno. Sabe mal, no es transparente, tiene mucha cal y no sacia la sed. No es lo mismo que beber agua en otras partes de Cataluña, como en los pueblos del Pirineo, donde hay agua a raudales. O en un pueblo en el centro de la península, en Castilla y León, por ejemplo, donde los prados son verdes y si pinchas con un alfiler el suelo sale agua.

Agua a raudales

En ciertas zonas de España no hay suficiente agua y se tiene que traer de otras partes. Por ejemplo el agua que bebemos en la capital catalana proviene de ríos como el Ter o el Llobregat. O en Murcia también la tienen que traer de otras partes con canalizaciones. Esto hace que el precio del agua suba. De hecho, en la Región de Murcia beben el agua más cara de toda España, según una encuesta de Facua Consumidores en Acción. Y seguramente beben también el agua que peor sabe. En castellano hay un dicho que dice: “Agua cara siempre es mala”, qué gran verdad.

Tanto es así, que durante los años más fuertes de la crisis, la práctica de llenar garrafas de agua de las fuentes públicas tomó más fuerza. Barcelona cuenta con 1.648 fuentes públicas de las que brota agua potable y que los ciudadanos usan para beber. En barrios con mayor concentración de personas sin recursos cada vez es más habitual hallar vecinos que acuden a la fuente a recoger agua en garrafas, como en Ciutat Vella. Los comerciantes llenan sus cubos para limpiar locales.

Así, en cambio, en Zaragoza beben el agua más barata de toda España. Estos aragoneses solo pagan 11 euros al mes por el consumo de una casa familiar habitual. Mientras que este precio se dispara a casi a 30 en Barcelona o Valencia. Lo mismo pasa en las Islas Baleares, donde durante los meses de verano cuando vienen millones de turistas, los recursos hídricos escasean.

Para nada es peligroso beber agua del grifo en estas regiones, pero su sabor no es el más agradable. Por eso comprar garrafas de agua es una práctica extendida en estas zonas. Cuando las familias van a hacer la compra mensual a un supermercado siempre hay alguien que carga con litros y litros de agua. Esta estampa no es muy habitual en otros países del norte de Europa, pero en el sur es de lo más corriente acumular botellas en la despensa.

De la botella

No obstante, España no es el país del mundo que más agua embotellada consume. Este país es México. La población opta por comprar garrafas de agua por la inseguridad del servicio que se ofrece allí. En España, aunque en algunas zonas no tiene el mejor sabor, el agua tiene unos estándares de calidad altos y no existe ningún peligro para la salud si se consume.

La industria española de aguas envasadas está compuesta por cerca de un centenar de empresas que están distribuidas por todo el territorio. En conjunto dan empleo directo a 4.500 personas e indirecto a decenas de miles. Una particularidad de esta industria es la creación de riqueza que genera en zonas económicamente deprimidas ya que, por sus características, debe instalarse en los mismos lugares de captación del acuífero, que suelen coincidir con zonas rurales sin tejido industrial. Estas empresas en su conjunto tienen una facturación total de unos 900 millones de euros.

Por tipos de aguas envasadas, más del 96% de la producción corresponde a las aguas minerales naturales; casi un 2%, a las de manantial y el resto a las potables preparadas. Las aguas sin gas representan el 96% de la producción, mientras que las aguas con gas acaparan el 4% restante.

En Alemania, en cambio, se giran las tornas, porque el agua con gas es la bebida favorita de los alemanes. En cambio, el agua con burbujas en España no es una bebida tan habitual.

La moda del agua embotellada es también muy importante en Europa. Alemania consume 10.300 millones de litros, Francia 8.500 millones y España 5.500 millones. Los italianos tenían una media de consumo, en el año 2006, de 183,6 litros por persona/año y los españoles de 136,7 litros por persona/año. Los españoles bebemos de media 100 litros de agua envasada por habitante al año, y según la Asociación Nacional de Empresas de Agua Envasada somos el tercer país consumidor de Europa, solo por detrás de Italia y Alemania, y el sexto del mundo.

Agua filtrada

Para ahorrarse llevar kilos y kilos de peso en botellas de agua, muchos españoles optaron en cierto momento por instalarse un sistema de osmosis inversa en sus hogares. Si bien el sabor y calidad del agua mejora mucho, no es muy rentable, porque usa mucha agua para obtener un vaso para beber. Así, existe la tendencia de adquirir un filtro Brita.

Precisamente, su fundador, Heinz Hankammer, decidió montar una fábrica de filtros de agua potable tras un viaje a España. Desde la compañía cuentan que fue estando de luna de miel en las Baleares, cuando el emprendedor se dio cuenta de la dificultad de obtener agua de calidad incluso en Europa. Así surgió la idea de optimizar el agua corriente de una forma sencilla y práctica con la utilización de filtros desechables que eliminaran las bacterias y el cloro.

En España esperamos con ilusión la introducción de uno de los productos que Brita comercializa en Alemania: el grifo que filtra el agua automáticamente. Esto significa que ya no se necesitan las jarras ni otro tipo de recipiente, sino que la persona solo tiene que abrir el grifo de su cocina (es necesaria una sencilla instalación previa) y el agua saldrá perfectamente depurada automáticamente.

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En algunas zonas de España no hay suficiente agua y se tiene que traer de otras partes. Por ejemplo, el agua de Barcelona viene de ríos como el Ter o el Llobregat. En estas situaciones, el precio del agua sube. En la Región de Murcia beben el agua más cara de toda España y, seguramente, la de peor sabor. En castellano hay un dicho: “Agua cara siempre es mala”.

Durante los años más fuertes de la crisis, mucha gente llenaba garrafas de agua en las fuentes públicas.

En Zaragoza beben el agua más barata de toda España. Pagan 11 euros al mes por el consumo de una casa familiar habitual. En Barcelona o Valencia, 30.

No es peligroso beber agua del grifo en estas regiones, pero su sabor no es agradable. Por eso, cuando las familias van a hacer la compra a un supermercado, siempre hay alguien con muchos litros de agua.

De la botella

México es el país del mundo donde más se consume agua embotellada porque no está limpia. En España el agua tiene unos estándares de calidad altos y no existe ningún peligro para la salud.

Hay unas cien empresas de agua en España. Suelen dar trabajo a zonas deprimidas porque dependen de las fuentes de agua, normalmente en zonas rurales. Estas empresas tienen una facturación total de unos 900 millones de euros. Las aguas sin gas representan el 96% de la producción, mientras que las aguas con gas acaparan el 4% restante. En Alemania el agua con gas es la bebida favorita.

La moda del agua embotellada es también muy importante en Europa. Alemania consume 10.300 millones de litros, Francia 8.500 millones y España 5.500 millones. Los italianos tenían una media de consumo, en el año 2006, de 183,6 litros por persona/año y los españoles de 136,7 litros por persona/año. Los españoles bebemos de media 100 litros de agua envasada por habitante al año, y según la Asociación Nacional de Empresas de Agua Envasada somos el tercer país consumidor de Europa, solo por detrás de Italia y Alemania, y el sexto del mundo.

Agua filtrada

Muchos españoles decidieron en cierto momento instalarse un sistema de osmosis inversa en sus hogares. En Alemania, las jarras con filtros Brita son muy populares. Es curiosa la historia de estos filtros. Su inventor, Heinz Hankammer, decidió crearlos después de un viaje a España, a las Baleares, después de ver el agua disponible allí. En España se espera con ilusión otro invento de esta empresa alemana: el grifo filtrador de agua automático. Solo tienes que abrir el grifo para tener agua bien depurada.

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Aiats Agustí
Aiats Agustí es licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y ha cursado un año a la Freie Universität zu Berlin, donde vivió durante un año. Se ha formado colaborando en Radio4 como corresponsal y ha sido redactor en el web de La Vanguardia. También ha trabajado en la delegación alemana de Feria de Barcelona en Tübingen. Actualmente cursa el Máster de análisis del entorno económico en la Universitat Oberta de Catalunya y es redactor de VIAempresa.