En una época de grandes migraciones por diversas causas sociales, territoriales y políticas, el aprendizaje de otras lenguas es una necesidad para integrarse en la nuevas comunidades. Además, nos sensibiliza hacia la aceptación de las diferencias culturales. En un entorno multicultural, apreciar la diversidad es una herramienta de entendimiento e integración.

Así, es muy importante desarrollar las habilidades lingüísticas para integrarse en las nuevas comunidades. Para empezar, hablar el idioma con seguridad es decisivo para tener igualdad de oportunidades. También fomenta la autoestima y ofrece la oportunidad de interactuar con las personas. No solo es necesario el dominio de la gramática, sino su uso en el contexto social. De otra manera, una persona que no conoce la nueva lengua está condenada a vivir al margen de la sociedad o a formar parte de guetos idiomáticos. Pero el camino hasta ese conocimiento no es fácil. Sobre todo, si la urgencia de encontrar un trabajo o la presión del asilo te acompaña.

En un mundo ideal, la encargada de integrar a los colectivos inmigrantes es la sociedad de acogida. ¿Cuál es entonces el papel del estado y de la población en la integración lingüística de los nuevos vecinos?

En materia de política lingüística, cada país decide cómo se enseña la lengua local. Es un tema en constante evolución pero parece ser que hay dos líneas de actuación. Por un lado, están los países que promueven el aprendizaje de la lengua sin proteger la lengua nativa. Es el caso de Estados Unidos y muchos países europeos. Por otro lado, otros países prefieren abrazar el multiculturalismo y respetan el uso de la lengua nativa mientras aprenden la nueva. Incluso, si hay demanda, integran nuevas lenguas en el sistema educativo. Así es en Suecia, en Australia o en el Reino Unido. Sobre qué opción es la correcta hay muchas opiniones distintas y una gran lista de pros y contras.

En España se evidenció el incremento de la inmigración en edad escolar en el curso 1999-2000. Y, desde entonces, se han implementado diferentes líneas de actuación con planes y programas diferentes. Uno de los principales, a nivel estatal, es el programa de acogida. Es un conjunto de medidas específicas para ayudar a alumnos de origen extranjero y a los que se incorporan más tarde al sistema educativo. Por supuesto, el objetivo es fomentar la inclusión social y escolar de todos los alumnos. El tipo de necesidades se establece en cada caso pero suelen ser previas a la llegada de los alumnos. Por ejemplo, se elaboran folletos informativos en los diferentes idiomas y crean una serie de actuaciones destinadas a facilitar la relación de la familia con la escuela. Existen en muchas comunidades españolas los llamados coordinadores de interculturalidad, que valoran a los alumnos para su correcta inclusión en el sistema educativo.

A nivel global, se ha implementado la enseñanza de la lengua del país de acogida a través de las Aulas de Atención Lingüística. En estas aulas adquieren las competencias lingüísticas necesarias para incorporarse al sistema educativo español. Se hace de una manera flexible en cuanto al tiempo y de una manera intensiva. En algunas aulas de este tipo, también se hacen actividades de materias concretas para ayudar a los alumnos a asimilar el vocabulario necesario de las diferentes asignaturas.

Por otro lado, también se está consolidando la enseñanza de la lengua y la cultura de origen. En este caso, se promueven acuerdos con los países de origen, entidades públicas y asociaciones. Normalmente, son cursos en horario extraescolar, aunque en algunas comunidades están estudiando la posibilidad de incluir las clases en horarios escolar o, incluso, crear materiales didácticos en otras lenguas.

Una vez en el sistema educativo también existen programas educativos como los grupos de apoyo para alcanzar el nivel escolar competente.

El rápido incremento de alumnos inmigrantes en los colegios es un desafío en el sistema escolar español. En muchos colegios se ha incorporado la figura del tutor de acogida. Además, se han creado muchos centros que ofrecen a los profesores formación y recursos en tema de interculturalidad para el centro, pero también para las relaciones con la familia.

Para garantizar el entendimiento cultural y la buena adaptación del alumno existe el mediador cultural con tareas específicas fuera de horario escolar.

Y, en otra situación, pero con las mismas necesidades lingüísticas para integrarse en la sociedad, están los refugiados. Desde diferentes organismos sin ánimo de lucro se advierte de la necesidad de facilitarles el desarrollo eficaz en las habilidades lingüísticas desde el momento en que comienza la solicitud de asilo. Aparte de los cursos de la lengua del país de acogida, desde muchas asociaciones e instituciones se está fomentado la sensibilización de la población local hacia las necesidades comunicativas de los inmigrantes. En Berlín, por ejemplo, estas asociaciones han creado materiales didácticos de la lengua alemana destinados no solo a profesores de lengua, sino también a voluntarios.

Así, se llevan a cabo muchos proyectos destinados a enseñar la lengua y la cultura. También existen los famosos Stammtisch, es decir, esas tertulias habituales donde se encuentran berlineses con refugiados y buscan la manera de apoyarles en su camino hacia el dominio de la lengua y la comprensión de la cultura. De este intercambio cultural ha nacido el interés de muchos berlineses por aprender árabe. Ha crecido muchísimo el número de estudiantes de este idioma y los cursos están llenos. Es más, la Escuela Oficial de Idiomas de los barrios Friedrichshain-Kreuzberg fue la primera escuela en toda Alemania que creó un curso especial para personas que ayudan a refugiados para poder facilitarles el trabajo y crear puentes cercanos entre ellos, y de paso, dar un ejemplo al conjunto de la sociedad.

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En una época de grandes migraciones, el aprendizaje de otras lenguas es una necesidad. Además, es bueno para aceptar diferencias culturales.

Hablar el idioma de otro país es importante para tener igualdad de oportunidades en él. También fomenta la autoestima y ofrece la oportunidad de interactuar con las personas. Es necesario el dominio de la gramática y su uso, si no, es fácil vivir en un gueto idiomático. Pero el camino hasta ese conocimiento no es fácil.

En un mundo ideal, la responsable de integrar a los inmigrantes es la sociedad de acogida. ¿Cuál es entonces el papel del Estado y de la población?

Cada país decide cómo se enseña la lengua local. Hay dos tendencias: fomentar el aprendizaje de la lengua sin proteger la lengua nativa (Estados Unidos y muchos países europeos) o abrazar el multiculturalismo y respetar el uso de la lengua nativa mientras aprenden la nueva. Así es en Suecia, en Australia o en el Reino Unido.

En España creció mucho la inmigración en edad escolar en el curso 1999-2000. Y, desde entonces, hay diferentes tendencias. La principal es el programa de acogida. El objetivo es fomentar la inclusión social y escolar de todos los alumnos. Por ejemplo, se informa en diferentes idiomas y facilitan la relación de la familia con la escuela. Existen en muchas comunidades españolas los llamados coordinadores de interculturalidad: valoran a los alumnos para su correcta inclusión en el sistema educativo.

A nivel global existen las Aulas de Atención Lingüística. Con ellas aprenden las competencias lingüísticas necesarias para incorporarse al sistema educativo español. En algunas aulas se hacen actividades de materias concretas para ayudar a los alumnos a asimilar el vocabulario.

También se fomenta la enseñanza de la lengua y la cultura de origen. Se promueven acuerdos con los países de origen, entidades públicas y asociaciones.

También existen programas educativos para alcanzar el nivel escolar competente.

El rápido incremento de alumnos inmigrantes es un desafío en el sistema escolar español. En algunos existe el tutor de acogida. Además, los profesores también reciben formación en interculturalidad para el centro y para las relaciones con la familia.

Y, en otra situación, están los refugiados. Es necesario facilitarles el desarrollo en las habilidades lingüísticas. En Berlín, por ejemplo, se han creado materiales didácticos de la lengua alemana destinados no solo a profesores de lengua, sino también a voluntarios.

También existen los famosos Stammtisch, tertulias habituales donde se encuentran berlineses con refugiados para ayudarles en el dominio de la lengua y la comprensión de la cultura. De este intercambio cultural ha nacido el interés de muchos berlineses por aprender árabe. Ha crecido mucho el número de estudiantes de este idioma y los cursos están llenos. En la Escuela Oficial de Idiomas de los barrios Friedrichshain-Kreuzberg han creado un curso especial para asesores lingüísticos de refugiados. Es un ejemplo para la sociedad.

 

 

 

Texto de nivel principiante adaptado por Bernardo Ríos

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