Cati tiene 24 años. Vino de Mallorca a Barcelona a estudiar Enfermería y un máster en Salud Pública. Esta ciudad le ha abierto caminos y le ha dado infinitas posibilidades. Siempre hay un poco de Mallorca en sus trabajos. Es fan incondicional de la naturaleza. Le gusta pasear. Le gusta el mar. Sobre todo el mar. De su madre y l’àvia (abuela, en catalán) aprendió a coser y a hacer ganchillo; para la parte más técnica, se apoya en su hermana, arquitecta y maquetista, y en su padre, manitas de toda la vida.

 

¿Qué creas?

Me gusta aprovechar muebles y materiales que tengo en casa o encuentro en la calle y darles un nuevo uso y una imagen renovada. A veces solo cambio los colores y añado algunos detalles, pero en la mayoría de ocasiones desmonto la pieza original y la vuelvo a unir encajando sus partes de manera diferente. De este modo, puedo convertir una silla en un botellero o una maceta en una lámpara. Suelo crear artículos con una finalidad específica y pienso en el mejor sitio para ponerlos en casa, pero también hago objetos de decoración, sin más uso que su diseño, como figuras, cuadros o porta velas.

 

¿Qué materiales utilizas?

Por tradición familiar, empecé a trabajar haciendo ganchillo y con diferentes telas. Luego me aventuré con la cuerda y aprendí a combinarla con nuevos elementos: forraba cajas, bombillas o potes de vidrio para darles un toque decorativo y acogedor. Creo que la cuerda y su color arena dan mucha calidez. También me he animado con la madera, el hierro o el cemento. La verdad es que he ido cambiando siempre de material y he hecho cosas muy diferentes: cuadros con clavos e hilo, figuras con alambres e incluso muebles con ruedas de coche, por ejemplo. Siempre trabajo en función de la necesidad que me surge y, a partir de allí, escojo el material y comienzo a crear.

 

¿Cómo es tu lugar de trabajo?

Cuando el proyecto y el tiempo me lo permiten, me gusta trabajar desde la terraza de casa. Aprovecho el tiempo libre para hacer y crear cosas nuevas y siempre que puedo quiero estar con los míos. Para trabajos más laboriosos o para hacer maquetas aprovecho el taller de mi hermana, ya que es más grande y tiene más herramientas. En mis trabajos, recupero antiguas técnicas como coser o estampar tejidos y las mezclo con las posibilidades que la tecnología ofrece. Me gusta el arte original.

 

¿Cuándo empezó todo?

Imagino que la llegada a Barcelona y el cambio de aires fue el inicio. Lo primero que hice fueron unas fundas con trapillo y ganchillo para las sillas de casa. Quería romper con la estética de casa y darle un toque más acogedor, más personal. Pasé por una época económicamente justa y no quería que eso me impidiera seguir creando cosas nuevas. Mi planteamiento fue positivo: haría algo aprovechando los materiales que ya tenía en casa. Y así empezó todo. Siempre trabajo con cosas baratas, fáciles y manuales. Sobre todo manuales.

 

¿En qué piensas mientras creas?

Mi inspiración es la naturaleza. Pienso y creo cosas naturales y sencillas, prácticas y cómodas. Siempre busco un tono cálido en los colores y las formas. La esencia del mar, la puesta de sol en una playa. Me gusta darle al espacio de casa que quiero decorar eso que la mente y el cuerpo me piden. No trabajo con ninguna técnica concreta ni tengo un estilo muy definido. Solo quiero crear e innovar hasta donde la curiosidad me lleve.

 

¿Qué aporta la artesanía en tu vida?

La artesanía es un mundo nuevo que he descubierto hace poco. Es la única cosa que consigue distraerme de todo. Hace que el mundo se pare y al fin estoy solo yo. Me da tranquilidad. Trabajar con las manos es lo que hace que todos mis proyectos tengan sentido. Siento que conecto con una parte de mí que creo que muchos tenemos olvidada. La artesanía es incluso terapéutica. Tan vital como correr, leer o dibujar.

 

¿Tienes algún nuevo proyecto en mente?

Ahora mismo estoy muy concentrada en terminar de decorar la casa. Estoy creando una mesa grande con hierro, madera y baldosas hidráulicas. No sé cuál será mi próximo proyecto, pero estoy segura de que llegará. Tengo ganas de seguir decorando la casa.

 

¿Te consideras una nueva artesana?

Me planteo mi trabajo como una forma de crear para mí y para los míos. No me planteo si lo que hago es artesanía, simplemente lo hago. Para mí. Para conectar conmigo misma y, de alguna forma, desconectar y evadirme del mundo. También puedo hacer encargos para amigos y familiares, siempre que me atraiga el proyecto, de manera gratuita. La artesanía, para mí, no es una profesión. Es un trabajo para el que no existe el tiempo. Quiero dar vida a los materiales de casa y convertirla en un espacio más acogedor y agradable.

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Cati tiene 24 años, es de Mallorca pero vive en Barcelona. Siempre hay un poco de Mallorca en sus trabajos. Es fan incondicional de la naturaleza. Le gusta pasear y el mar. De su madre y l’àvia (abuela, en catalán) aprendió a coser y a hacer ganchillo; para la parte más técnica, tiene la ayuda de su hermana, arquitecta y maquetista, y de su padre, manitas de toda la vida.

Aprovecha los materiales y muebles de la casa y les da un nuevo aspecto y un nuevo uso. Desmonta una pieza original, une sus partes de diferente manera y crea cosas nuevas. De una silla, por ejemplo, puede surgir un botellero o una lámpara. También hace objetos solo para decoración.

Empezó con el ganchillo y la tela, después con las cuerdas, madera, hierro, cemento, clavos, hilos, alambres, o incluso ruedas de coche. Empieza a trabajar según sus necesidades del momento.

Le gusta trabajar en la terraza de casa cuando el buen tiempo lo permite. Para hacer cosas más complicadas usa el taller de su hermana, más grande y con más herramientas. Le gusta el arte original, por eso recupera técnicas antiguas, como coser o estampar, y las mezcla con las nuevas tecnologías.

El origen de la afición empezó en Barcelona, cuando hizo unas fundas para las sillas de casa. Como no tenía mucho dinero, usaba los materiales de casa. Después continuó con materiales baratos, fáciles y, sobre todo, manuales.

Se inspira en la naturaleza, crea cosas naturales, sencillas, prácticas y cómodas. Le gusta la calidez en la forma y los colores. El mar, la puesta de sol, una playa… No tiene una técnica concreta o estilo definido, simplemente crea.

Solo la artesanía consigue distraerla. Su mundo se para y solo está ella, tranquila. Trabajar con las manos le da sentido a sus proyectos. Conecta con una parte de sí misma antes olvidada. Cree que es algo terapéutico, como leer, correr o dibujar.

Quiere terminar de decorar su casa, ahora trabaja en una mesa grande de hierro, madera y baldosas hidráulicas. No sabe cuál será el siguiente proyecto, pero habrá más.

No se plantea si es artesana, simplemente le gusta hacer sus proyectos. Es un trabajo, sobre todo, para ella. También puede hacer cosas para sus amigos o familiares, pero siempre gratis. Para ella no es una profesión, sino un trabajo atemporal.

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