El baile es un movimiento que implica al cuerpo entero. Las piernas, los brazos, el tronco, los pies y las manos. Todo el cuerpo sigue el ritmo de la música con más o menos éxito, con más o menos arte. Y es que bailar es hacer arte con nuestro cuerpo. La música suena y empieza el movimiento. Pero es más, es una forma de expresión e interacción social.

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La teoría del baile nos invita a que el movimiento corporal acompañe a la música que está sonando y que nos empuja a movernos. Pero a veces se queda en eso, en teoría. En la práctica todos tenemos algún amigo, por no hablar de nosotros mismos, al que el ritmo se le escapa. Quizás es pura rebelión. ¿Cómo es posible bailar ska, heavy metal, música electrónica con exactamente los mismos movimientos? A mí eso me parece simplemente arte. El arte de los descompasados.

Según especulan los antropólogos, los primeros bailes humanos eran individuales y tenían que ver con el cortejo amoroso. Y no solo los humanos, sino también los animales utilizan la danza como acción instintiva. Se habla, por ejemplo, de la danza nupcial de algunas aves y de los movimientos rítmicos de algunas serpientes antes de atacar.

Junto al baile individual, las danzas colectivas han acompañado a los humanos desde su origen. Empezaron con un carácter ritual. Se asocian las danzas con la adoración de fuerzas superiores, ya sean los astros o los dioses. Y era una manera de expresar agradecimiento por una buena cosecha, de invocar a la lluvia o pedir el éxito de una expedición de caza.

Por eso se considera el baile una de las primeras artes de la humanidad. Ya sea como medio de comunicación, como reflejo y expresión de costumbres o como medio de diversión.

Como un arte se empezó a desarrollar en Egipto y Mesopotamia. Ya en las llamadas altas culturas (Egipto y Mesopotamia), la danza se desarrolla en forma de arte. Aparece el danzante profesional, creado por la aristocracia y para el espectáculo. También la Biblia habla de la danza entre los hebreos.

Pero es en la Antigüedad, entre los griegos, donde la danza alcanza su esplendor. Formaba parte, no solo de todo tipo de ceremonias, sino también de los planes de educación. Hasta Roma llevó la danza a su imperio y le dio un papel muy importante en sus fiestas. Las mismas que solían acabar en orgías.

En el cristianismo, la Iglesia pasa a controlar la danza y le dio carácter religioso exclusivo. Aunque en la Edad Media dejó templos para llegar a los laicos también, que bailaban danzas macabras y relacionadas con la muerte. Cada época le da un significado diferente a la danza como reflejo de sus costumbres. Así en el Renacimiento recupera su carácter de espectáculo y en los siguientes siglos se va desarrollando en diferentes cortes y se exportan e importan y mezclan con las de otros países.

Photo by ronan.odonohoe
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La gran diferencia es la danza de la corte y la popular. Aparecen diferentes danzas como el vals en Alemania o el polka o mazurka en Polonia. Poco a poco, el baile se centra en el baile en pareja y van apareciendo los bailes de salón. De eso ya nos hablará Ia Bonet en su artículo de esta semana.

En cuanto a tipos de baile, hay seguramente tantos tipos como culturas y fusión de momentos históricos. Bailes antiguos como el claqué tienen una historia muy interesante. Se originó en el siglo XVII en Estados Unidos a partir de la fusión de las danzas de zuecos de Irlanda y Escocia y los bailes afroamericanos. En el año 1739 se prohibió a los esclavos negros utilizar instrumentos de percusión. Así que decidieron hacer la percusión con los pies y las manos.

Oriente nos mostró sus danzas, que maravillaron a los viajeros europeos que las llamaron “la danza del vientre”. Y la Italia renacentista, nos trajo el ballet, adoptado y profesionalizado por Francia.

El baile es una de las principales manifestaciones de la cultura popular. Ejemplos como el Rock & Roll de los años 50 en Estados Unidos o la samba, símbolo de identidad nacional de Brasil.

Y, de carácter popular también, y como respuesta a contextos sociales nos han llegado los estilos modernos, ya sea el Funky o el Hip-hop, movimiento cultural que surge del Bronx neoyorkino.

Photo by Esparta
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Por último, nombrar a la joya del sur de España, el flamenco. Sus orígenes y fuentes no están claros. Lo que si está claro es que es un baile unido al cante. Se sitúan los cantes en escenarios familiares a los que se les añade la guitarra y el baile, para dar lugar al conocido espectáculo flamenco.

Adentrarse en el mundo del baile, no es solo adentrarse en la historia de las diferentes etapas de la humanidad y recorrer sus expresiones culturales, sino también descubrir interesantes anécdotas.

Algunas increíbles y tristes como lo que sucedió en Estrasburgo en 1518. Una extraña epidemia afectó a más de 400 personas en un mes. Los afectados empezaban a bailar y no podían parar. Así murieron muchas personas a causa del agotamiento. Los médicos no pudieron encontrar una cura a estos bailes macabros así que encontraron la explicación en las altas fiebres que estas personas tenían a causa de una época de fuertes hambrunas en la zona.

Pero, a excepción de este macabro caso, bailar nos sienta genial. Y eso, ¿por qué es? ¿por qué nos sienta tan bien bailar? Pues hay una respuesta, más bien varias. Y es que bailar es terapéutico. Es el resultado de una investigación de una universidad estadounidense. Esta investigación considera que el baile es terapéutico a todas las edades, especialmente en la tercera edad. Como mejora el equilibrio y la coordinación, previene las caídas y los problemas asociados. A los niños, les ayuda a prevenir la obesidad y la diabetes.

Pero, al bailar, no solo nos beneficiamos de la actividad aeróbica. También nos beneficia a nivel emocional y psicológico. Bailando expresamos muchas emociones y sentimientos, y así la ansiedad sale y nos equilibramos. En general, nos mejora el estado de ánimo. Y, además, como es una de las mejores actividades sociales posibles, nos ayuda a conectar con los demás. La pista de baile es un gran agente socializador. Además, bailar es el mejor antídoto contra el envejecimiento cerebral.

Así que, tú eliges si en pareja, solo o en grupo. Pon música, y ¡a bailar!

Ah, antes de que dejes la pantalla y empiece el ritmo, me queda decir que el baile también ayuda a aprender lenguas. Vamos a conocer unas expresiones de la lengua española relacionadas con el baile:

– “El baile de San Vito”: se le dice que tiene “el baile de San Vito” a las personas que no pueden estar quietas. Y es que hay una enfermedad que hace que literalmente no puedas estar quieto. Eso unido al nombre del santo, que sufrió convulsiones y movimientos bruscos debido a las torturas que sufrió.

– “Baile de números o letras”: pues eso, una alteración porque se mueven tanto…

– ¡Qué me quiten lo bailao!”: expresa que es importante vivir el momento y disfrutar de la vida. Nadie puede quitarme lo que ya he disfrutado.

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El baile es un movimiento de todo el cuerpo. Las piernas, los brazos, el tronco, los pies y las manos. Todo el cuerpo sigue el ritmo de la música con más o menos éxito, con más o menos arte. Bailar es hacer arte con nuestro cuerpo. La música suena y empieza el movimiento. Pero también es una forma de expresión e interacción social.

Nos movemos porque el cuerpo acompaña a la música, esa es la teoría. Pero a veces es solo teoría. En la práctica todos tenemos algún amigo, o nosotros mismos, un poco arrítmico. Quizás es pura rebelión. ¿Cómo es posible bailar ska, heavy metal, música electrónica? A mí eso me parece simplemente arte. El arte de los descompasados.

Según los antropólogos, los primeros bailes humanos eran individuales y estaban relacionados con el cortejo amoroso. Los animales también utilizan la danza como acción instintiva, por ejemplo, algunas aves y algunas serpientes antes de atacar.

Las danzas colectivas están con los humanos desde su origen. Empezaron con un carácter ritual, asociadas a la adoración de fuerzas superiores, los astros o los dioses. Era una manera de expresar agradecimiento por una buena cosecha, de pedir lluvia o el éxito de una caza.

Por eso el es baile una de las primeras artes de la humanidad, como medio de comunicación, como reflejo y expresión de costumbres o como medio de diversión.

En las llamadas altas culturas (Egipto y Mesopotamia), la danza se desarrolla en forma de arte. Aparece el danzante profesional, creado por la aristocracia y para el espectáculo. También la Biblia habla de la danza entre los hebreos.

Pero es en Grecia donde la danza alcanza su esplendor. Era parte, también, de la educación. Roma también llevó la danza a su imperio y le dio un papel muy importante en sus fiestas y orgías.

En el cristianismo, la Iglesia controlaba la danza y le dio carácter religioso. Aunque en la Edad Media los laicos bailaban danzas macabras y relacionadas con la muerte. En cada época la danza tiene un significado diferente, reflejo de las costumbres. En el Renacimiento recupera su carácter de espectáculo y en los siguientes siglos se desarrolla en diferentes cortes y se exportan, importan y mezclan con las de otros países.

La gran diferencia es la danza de la corte y la popular. Aparecen diferentes danzas como el vals en Alemania o la polca o mazurka en Polonia. Poco a poco, el baile se centra en la pareja y aparecen los bailes de salón (Ia Bonet nos lo explica en su artículo de esta semana).

Hay tantos bailes como culturas y momentos históricos. Bailes antiguos, como el claqué, tienen una historia muy interesante. Se originó en el siglo XVII en Estados Unidos, es la fusión de las danzas de zuecos de Irlanda y Escocia y los bailes afroamericanos. En el año 1739 se prohibió a los esclavos negros utilizar instrumentos de percusión. Entonces decidieron hacer la percusión con los pies y las manos.

Oriente nos mostró la danza del vientre, y la Italia renacentista el ballet, adoptado y profesionalizado por Francia.

El baile es una de las principales manifestaciones de la cultura popular. Ejemplos como el Rock & Roll de los años 50 en Estados Unidos o la samba, símbolo de identidad nacional de Brasil.

Y, de carácter popular también, y como respuesta a contextos sociales nos han llegado los estilos modernos, ya sea el Funky o el Hip-hop, movimiento cultural surgido en el Bronx neoyorkino.

Por último, nombrar la joya del sur de España, el flamenco. Sus orígenes y fuentes no están claros, pero es un baile unido al cante. Se sitúan los cantes en escenarios familiares, con guitarra y baile, y juntos forman el espectáculo flamenco.

Cuando conoces el baile, no conoces solo la historia de la humanidad, también muchas anécdotas.

Algunas increíbles y tristes, como en Estrasburgo en 1518. Una extraña epidemia afectó a más de 400 personas en un mes. Los afectados empezaban a bailar y no podían parar. Murieron muchas personas por agotamiento. Los médicos no encontraron una cura a estos bailes macabros pero encontraron la explicación: las altas fiebres causadas por una época de hambre en la zona.

Pero, a excepción de este macabro caso, bailar es bueno, incluso terapéutico. Es el resultado de una investigación de una universidad estadounidense. Mejora el equilibrio y la coordinación, previene las caídas y los problemas asociados. A los niños, les ayuda a prevenir la obesidad y la diabetes.

Nos beneficiamos de la actividad aeróbica y también nos beneficia a nivel emocional y psicológico. Con el baile expresamos muchas emociones y sentimientos, la ansiedad sale y nos equilibramos. En general, nos mejora el estado de ánimo. Y, además, como es una de las mejores actividades sociales posibles, nos ayuda a conectar con los demás. La pista de baile es un gran agente socializador. Además, bailar es el mejor antídoto contra el envejecimiento cerebral.

Tú eliges si en pareja, solo o en grupo. Pon música, y… ¡a bailar!

Ah, esto te interesa: el baile también ayuda a aprender lenguas. Vamos a conocer unas expresiones de la lengua española relacionadas con el baile:

– “El baile de San Vito”: para personas con mucha actividad. Existe la enfermedad de San Vito; te hace moverte todo el tiempo. El nombre es por un Santo Católico, muerto torturado.

– “Baile de números o letras”: cuando cambian mucho.

– ¡Que me quiten lo bailao!”: sirve para expresar la importancia de vivir el momento y disfrutar de la vida. Cuando disfruto algo, nadie puede quitármelo después.

(Texto de nivel principiante adaptado por Bernardo Ríos)

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Marta Pueyo
Es de Barcelona y lleva varios años viviendo en Berlín, ciudad de la que no es fácil escapar. Trabaja con niños y adultos entre el mundo de la educación y de la comunicación. También disfruta de su tiempo recolectando sus propias patatas y haciendo pinitos en el mundo de la música.