Primero llegan los Reyes de España y el saludo a las autoridades, como el presidente del gobierno y los representantes del ministerio de Defensa. Luego se iza la bandera nacional, se recuerda a los soldados caídos y, a continuación, empieza el desfile militar por aire y por tierra: aviones, aeronaves, helicópteros, infantería, caballería y la cabra, que es la mascota de la Legión, el cuerpo de élite del ejército español. Estamos en el Día de la Hispanidad, fiesta nacional de España, que se celebra cada 12 de octubre. Coincide con las fiestas de la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza.

Para el Ministerio de Defensa Español, el Día de la Hispanidad „recuerda una efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos“.

Esta festividad conmemora la llegada del explorador Cristóbal Colón a Guanahani, actualmente en las islas Bahamas, el 12 de octubre de 1492. Sin saberlo, los Reyes Católicos habían „descubierto“ un nuevo continente. El 12 de octubre celebra este encuentro entre dos mundos y los intercambios económicos, culturales, religiosos y sociales que se iniciaron a partir de esa fecha. Esa, al menos, es la versión optimista. Una versión que obvia que el 12 de octubre de 1492 también fue el inicio del mayor genocidio de la historia, perpetrado por las potencias europeas contra la vida de millones de indígenas.

De hecho, 1492 fue un mal año para la convivencia entre culturas en España. Fue el año en el que el reinado de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla culminó la reconquista de España frente a los árabes. El mismo año en el que la monarquía expulsó a los judíos.

Haciendo un salto en el tiempo hasta principios del siglo XX, en el reinado de Alfonso XIII, el político español Faustino Rodríguez-San Pedro, que presidía la Unión Iberoamericana, impulsó la celebración del 12 de octubre para unir a españoles e iberoamericanos. Inicialmente, la fiesta se denominaba Día de la Raza. De hecho, fue el nombre oficial de la fiesta nacional hasta 1958, en el ecuador del régimen de Franco. Sin embargo, ya en los años 20 habían surgido, a lado y lado del Atlántico, voces discordantes que preferían el término „Hispanidad“ por su carácter más inclusivo respecto a la diversidad de razas en Europa y América.

La polémica por la denominación del Día de la Hispanidad refleja las grietas de la conmemoración y su carácter polémico. De hecho, lo más interesante del Día de la Hispanidad es, precisamente, que pone de manifiesto la crisis y las contradicciones de la Hispanidad, tanto internamente como en las antiguas colonias españolas.

A nivel interno hay que fijarse, sin ir más lejos, en el desfile militar del año pasado en Madrid. No asistieron los presidentes de las comunidades autónomas de Cataluña, País Vasco y Navarra. La primera región ha emprendido un proyecto de independencia con difícil desenlace, mientras que el País Vasco y Navarra defienden a capa y espada sus Fueros, que son un conjunto de leyes propias, entre las que se encuentra la capacidad para recaudar sus propios impuestos. En el polo opuesto a este punto de vista, ciudades como Barcelona acogieron manifestaciones por la unidad de España así como movilizaciones fascistas.

Si cruzamos el charco, el Día de la Hispanidad también es una fecha incómoda, excepto para Cuba, que directamente ha eliminado esta conmemoración de su calendario. En esta frase el escritor uruguayo Eduardo Galeano se mostraba especialmente crítico con el papel de los colonizadores españoles en el continente: „Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: „cierren los ojos y recen“. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia“.

Muchos países latinoamericanos han adoptado un punto de vista precolombino para revisar el Día de la Hispanidad. Venezuela y Nicaragua han tomado partido: el 12 de octubre se llama Día de la Resistencia Indígena. En el mismo sentido, Bolivia conmemora el Día de la Descolonización. Argentina reivindica el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, la que no respetaron los colonizadores, y Perú el Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural. En cambio, México y Colombia respetan el nombre original de la fiesta: Día de la Raza.

Ante este alboroto y este choque de sensibilidades, la ONU optó por una solución salomónica: el 12 de octubre es el Día de la Lengua Española.

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Primero llegan los Reyes de España y el saludo a las autoridades, como el presidente del gobierno y los representantes del ministerio de Defensa. Luego se iza la bandera nacional, se recuerda a los soldados caídos y, a continuación, empieza el desfile militar por aire y por tierra: aviones, aeronaves, helicópteros, infantería, caballería y la cabra, que es la mascota de la Legión, el cuerpo de élite del ejército español. Estamos en el Día de la Hispanidad, fiesta nacional de España, que se celebra cada 12 de octubre. Coincide con las fiestas de la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza.

Para el Ministerio de Defensa Español, el Día de la Hispanidad es una efemérides en la que España se proyecta en el mundo con su pluralidad cultural y política.

Esta festividad recuerda la llegada del explorador Cristóbal Colón a Guanahani, actualmente en las islas Bahamas, el 12 de octubre de 1492. Sin saberlo, los Reyes Católicos “descubrieron“ un nuevo continente. El 12 de octubre celebra este encuentro entre dos mundos y los intercambios económicos, culturales, religiosos y sociales que se iniciaron a partir de ese momento. Pero esa es solo la versión optimista. La otra versión olvida que el 12 de octubre de 1492 también fue el inicio del mayor genocidio de la historia, a manos de las potencias europeas contra la vida de millones de indígenas.

De hecho, 1492 fue un mal año para la convivencia entre culturas en España. Fue el año en el que el reinado de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla terminó la reconquista de España frente a los árabes. El mismo año en el que la monarquía expulsó a los judíos del territorio español.

Si hacemos un salto en el tiempo hasta principios del siglo XX, en el reinado de Alfonso XIII, el político español Faustino Rodríguez-San Pedro, que presidía la Unión Iberoamericana, impulsó la celebración del 12 de octubre para unir a españoles e iberoamericanos. Al principio, la fiesta se llamaba Día de la Raza. Este fue el nombre oficial de la fiesta nacional hasta 1958, durante la dictadura de Franco. Sin embargo, ya en los años 20 hay, a lado y lado del Atlántico, mucha gente que prefiere decir „Hispanidad“ por su carácter más inclusivo respecto a la diversidad de razas en Europa y América.

La polémica por el nombre del Día de la Hispanidad es una señal de las grietas de esta conmemoración y de su carácter polémico. De hecho, lo más interesante del Día de la Hispanidad es que revive la crisis y las contradicciones de la Hispanidad, tanto internamente como en las antiguas colonias españolas.

A nivel interno hay que observar, por ejemplo, el desfile militar del año pasado en Madrid. No asistieron los presidentes de las comunidades autónomas de Cataluña, País Vasco y Navarra. La primera región ha iniciado un proyecto de independencia con difícil desenlace, mientras que el País Vasco y Navarra defienden con mucha fuerza sus Fueros, que son un conjunto de leyes propias, entre las que se encuentra la capacidad para recaudar sus propios impuestos. En el polo opuesto a este punto de vista, ciudades como Barcelona acogieron manifestaciones por la unidad de España así como movilizaciones fascistas.

Si cruzamos el charco, el Día de la Hispanidad también es una fecha incómoda, excepto para Cuba, que ha eliminado esta conmemoración de su calendario. En esta frase el escritor uruguayo Eduardo Galeano se mostraba muy crítico con el papel de los colonizadores españoles en el continente: „Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: „cierren los ojos y recen“. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia“.

Muchos países latinoamericanos tienen un punto de vista precolombino para cambiar el Día de la Hispanidad. Venezuela y Nicaragua han cambiado el concepto: el 12 de octubre se llama Día de la Resistencia Indígena. En el mismo sentido, Bolivia conmemora el Día de la Descolonización. Argentina reivindica el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, la que no respetaron los colonizadores, y Perú el Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural. En cambio, México y Colombia respetan el nombre original de la fiesta: Día de la Raza.

Ante este caos y este choque de sensibilidades, la ONU optó por una solución salomónica: el 12 de octubre es el Día de la Lengua Española.

 

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Robert Sendra
Nació hace 27 años en Barcelona. Es periodista y siempre le ha interesado la lectura, el cine, los viajes y las excursiones por la montaña. Es un apasionado de la creatividad y por eso le gusta escribir cuentos en sus ratos libres. También participa en un grupo teatral amateur en la ciudad en la que vive actualmente, Sabadell.