Astrid Sohn es una mujer alemana que lleva unos años aprendiendo español. Nos cuenta sus métodos, experiencias y reflexiones sobre el aprendizaje de esta lengua.

 

Primero de todo, ¿cuál es tu lengua materna? Y, aparte de ella, ¿qué otras lenguas hablas?

Mi lengua materna es el alemán. A parte de alemán, hablo español, un poco de inglés y de francés y, hace más de 25 años, aprendí ruso.

¿Por qué decidiste aprender una lengua extranjera como el español?

También por el año 1990, durante mis estudios de profesora, estudié español. Pero solo algunos meses y, después, cambié completamente de profesión y nunca más, hasta el año 2013, dije una palabra en español. En 2013 fui a Cataluña y me enfadó mucho no poder entender a la gente y no poder expresarme. Por eso, mi pareja me regaló un curso de español en la escuela Sprachkombinat. Desde el año 2014 aprendo regularmente español.

 

Para hacernos una idea, ¿qué nivel tienes?

Actualmente tengo el nivel B1.

 

¿Qué es lo que te ha resultado más difícil del español y que es lo más fácil para ti?

La cosa más difícil para mí hasta hoy es el uso de los verbos ser  y estar. En alemán solo  hay una palabra para expresar un estado y esa es la palabra sein. Y no hay ninguna diferencia de verbo si se quiere decir la localización, un sentimiento o la característica de algo.

Sobre todo en la lengua hablada, donde casi todos los alemanes usan solo una forma de pasado: el Perfekt.

Y no olvidar el subjuntivo. Como no hay en alemán, es difícil recordar todas las situaciones en las que debemos utilizarlo, por ejemplo, en dudas y deseos.

 

¿Qué cursos o métodos has probado durante estos años?

Desde el principio, aprendí en clases individuales. Aparte de eso, empecé con libros adaptados al nivel A2, por ejemplo, una novela policíaca del Comisario García, donde tenía que responder a preguntas relacionadas con el texto y rellenar espacios con las palabras adecuadas.  Además, resolvía crucigramas y sopas de letras, o hacía ejercicios con palabras, como por ejemplo, construir palabras con sentido de un montón de letras. Más tarde, me aboné a una revista para aprender español. Hoy en día, escucho mucha música española y leo libros en español, como Harry Potter.

 

¿Cuánto tiempo dedicas actualmente al aprendizaje del español?

Sigo yendo a clase una hora y media cada semana y leo cada noche, antes de dormir, algunas páginas de un libro en español. También escucho cada día por lo menos una canción española porque, como tengo muchísimas canciones españolas en mi reproductor de mp3, el modo aleatorio me propone una seguro.

A veces veo películas en versión original pero también me pongo contenta si tiene subtítulos en alemán.

 

En general, ¿qué te ha aportado el hablar una lengua extranjera? ¿Recomendarías esa inversión, esfuerzo y tiempo?

Aprender una lengua extranjera a mí me ha dado mucho. Primero, es una buena forma de entrenar el cerebro. Esto es para mí lo mejor. También se pierde el miedo a hablar con la gente en un país extranjero cuya lengua no hablas pero te puedes hacer entender de otras maneras. Y claro, en el día a día de una ciudad multicultural como Berlín hay pequeñas ocasiones en las que es muy agradable hablar en una lengua extranjera como el español para mostrar a los extranjeros que forman parte de la ciudad a pesar de que hablan otra lengua.

 

Por último, el cineasta Federico Fellini decía que “cada idioma es un modo distinto de ver la vida”, ¿lo sientes así?

Yo estoy completamente de acuerdo con esta frase. Aprender una lengua abre horizontes, se puede descubrir más sobre un país y, por mi parte, siento que quiero viajar mucho más que antes a países extranjeros.

 

Muchas gracias Astrid por contarnos tus experiencias y ¡disfruta mucho de esos nuevos horizontes!

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Quiz: Entrevista a Astrid Sohn. Una alemana que aprende español

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Marta Pueyo
Es de Barcelona y lleva varios años viviendo en Berlín, ciudad de la que no es fácil escapar. Trabaja con niños y adultos entre el mundo de la educación y de la comunicación. También disfruta de su tiempo recolectando sus propias patatas y haciendo pinitos en el mundo de la música.