Flavita BananaFlavia Álvarez, más conocida como Flavita Banana, es una ilustradora de 28 años residente en Barcelona. Sus viñetas, aparentemente simples en estilo pero profundamente sesudas, son comunicación pura: ideas o absurdidades plasmadas en el papel que golpean la mente del lector con una bofetada de realidad y verdades universales.

Quizás esta introducción no gustará a Flavita, mucho más campechana en persona de lo que quizás sus puntiagudas y afiladas viñetas dejarían entrever.

Antes de nada, ¿por qué Banana? ¿El nombre hace la cosa o la cosa hace el nombre?

La verdad es que hace mucho tiempo que me llaman así. Tenía una compañera de piso que se llamaba Tina. Era vegetariana y la llamaba Tina Mandarina… por joder. Y ella como no tenía una fruta para responder (y era americana) me llamaba Flavia Banana. Así surgió el nombre. Al principio de ilustrar lo usaba y pensé en cambiarlo, pero al final se ha creado una marca y la gente lo ha acabado conociendo y relacionando conmigo. Es algo tonto.

Dices que es algo tonto, pero tus viñetas no tienen nada de tonto, son bastante ácidas y críticas.

Sí, pero al fin y al cabo ¡es humor! Algunas son simplemente absurdidades, sin más.

La mayoría de mis viñetas son una crítica de temas serios o tristes. Pero mi intención es que hagan risa.

Pero, ¿quién es Flavita Banana?

Creo que en este punto es la mejor descripción de cómo soy yo. Mucho pensar, tender a una conclusión negativa y luego acabar quitándole importancia o peso riéndome de ello. En la vida cotidiana me pasa lo mismo, soy totalmente incapaz de enfadarme con la gente. No me sé enfadar, no sé tener una bronca: cuando alguien me dice “sentémonos, tenemos que hablar”, no sé cómo reaccionar. A veces esto desemboca en situaciones absurdas como tener que hablar con la pareja o algo de trabajo y yo tiendo al humor automáticamente cuando no toca.

Pero detrás de Flavita Banana está Flavia Álvarez…

Flavia es una mezcla de muchas influencias y países, interés por las lenguas –sobre todo inglés y francés- y el lenguaje. En casa damos mucha importancia al lenguaje. Es lo que más uso en mi trabajo. De hecho, es en lo que más pienso: en la frase. Podría hacer carteles solamente con la frase de mis viñetas, en ocasiones el dibujo está incluso de más.

También soy comunicación. Aconsejo que se hable. En casa con mi familia todo se habla. En clase siempre estaba castigada por hablar. Me parece que esto es lo que más me caracteriza.

¿Qué trayectoria tienes?

Tengo 28 años, soy Aries, en abril cumplo 29. Nací en Oviedo, Asturias. Mi madre es francesa y mi padre es de León, pero vinimos a vivir a Cataluña cuando era pequeña, a Caldes de Montbuí.

Mi hermana y yo siempre hemos sido alumnas brillantes, de matrícula de honor. Nos interesaba mucho estudiar y solamente con escuchar en clase ya aprobábamos de sobras. Esta facilidad hacía que mi actitud fuera fatal, siempre me encontré fuera de lugar en el colegio con eso de “callar y escuchar”.

Estudié bachillerato de ciencias porque, aunque sabía que no me dedicaría a eso, me picaba la curiosidad. Después de la selectividad entré en la escuela de arte Massana al grado en artes y diseño. Cuatro años con especialidad en ilustración. Después de un año sabático, hice el ciclo formativo de grado superior de ilustración en la misma escuela.

¿Habías dibujado siempre?

Sí, hasta que conocí lo que era la ilustración, siempre había dibujado por el mero placer de dibujar. Cuando conocí el concepto de ilustración –es decir, transmitir un concepto-, me dediqué a plasmar mis ideas con dibujos. La ilustración me dio la oportunidad de dibujar y hablar a la vez. No hablar por hablar, sino explicar cosas a la gente. Cosas que la gente tiene que saber. Quizás son aires de grandeza, llámalo como quieras…Flavita Banana

¿Cómo ha sido el proceso hasta aquí?

En un principio dibujé más por la estética. Pero siempre cosas simples. No soporto estar más de una hora dibujando, no lo soporto. No me gusta el proceso de dibujar. Componer y pensar cómo será el dibujo sí, pero la parte manual me aburre. Pasó que hacía dibujos o ilustraciones hasta que en verano de 2014 me tuve que marchar un verano un mes a Toulouse a trabajar. Allí no conocía a nadie y estaba aburridísima las horas fuera del trabajo. Pensé: “Me muero, no tengo con quién hablar”. Entonces empecé a dibujar lo que sentía, lo que soy, y lo colgué en mi página de Facebook. Fue empezar a hacer esto y subieron los seguidores de manera inhumana.

Tus dibujos tuvieron una gran aceptación.

Totalmente. Pensé: “Era tan simple como esto”. Si a veces he pensado “soy patética porque me pasa esto” y lo he dibujado y compartido, siempre hay alguien que empatiza y dice: “A mí me pasa lo mismo”. Los dibujos más estúpidos, de los que pienso que no tendrán éxito porque son cosas “muy mías” luego han sido los que más éxito han tenido. A la vez te das cuenta de que no eres especial, que los problemas de la gente son muy similares, pero sabes plasmarlo y ponerlo en el papel. Esto ayuda bastante… ayuda a bajar los humos y a relajarse.

Tu estilo me recuerda a Toni Batllori, Juanjo Sáez o a Joan Cornellà. ¿Cuáles son tus referentes?

Mira, mi padre hace años conoció a Enya en China. Ella le dijo que no tiene CD’s ni casetes, no escucha música. Hace música como le viene a la cabeza. El mío no es un caso tan extremo, pero me pasa esto, no consumo ilustración. Sí que he crecido con ciertos referentes: Tintín o Astérix, por ejemplo, sobre todo por la influencia de mi familia, que es del norte de Francia, tocando a Bélgica, donde la ilustración llega a otro nivel. Le tienen mucho respeto, son profesionales.

También quizás Sempé, autor de El pequeño Nicolás, que hace portadas del New Yorker. Para mí es Dios. Quino, autor de Mafalda, también me encanta.

Joan Cornellá lo que ha conseguido es que él per se pueda ser un producto. Lo que él hace no tiene cabida en ningún diario. Pero por sí solo tiene tanta fuerza que puede tener éxito.

¿Cómo ves el sector? ¿Cómo ves el mundo de la ilustración? ¿Se puede vivir de dibujar?

Se puede vivir, pero no como empleado. Para ser ilustrador, plasmar ideas, solo puedes vivir por ti solo si eres especial. Si lo tienes, tienes trabajo.

¿Cuál es el futuro de Flavita Banana?

Ahora estoy despegando. Empieza a ir bien. Ahora toca mantenerlo y que suba. Por la mañana soy informática y esto me da estabilidad y me permite mantener Flavita Banana como un divertimento. Como hay más demanda y parece que va bien, dejaré el trabajo a mediados de año y solo me dedicaré a la ilustración. Me puedo romper la cara, pero en marzo sale un libro ilustrado por mí. ¡Ya veremos!

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Flavia Álvarez, más conocida como Flavita Banana, es una ilustradora española que vive en Barcelona. Sus viñetas, simples pero sofisticadas, son comunicación pura: ideas absurdas y verdades universales que atrapan la atención del lector.

Flavia tiene 28 años y es Aries. Nació en Oviedo, Asturias. Su madre es francesa y su padre es de León, pero cuando ella era aún pequeña se fueron a vivir a Caldes de Montbuí, en Cataluña.

En la escuela estudió el bachillerato de ciencias, por curiosidad. Cuando acabó decidió apuntarse en la escuela de arte y diseño La Massana, donde encontró su vocación. Estudió durante cuatro años y obtuvo su especialización en ilustración. Después de un año sabático hizo el ciclo formativo de grado superior de ilustración en la misma escuela.

En un principio hacía dibujos simples con fines estéticos. Disfrutaba pensando en sus dibujos aunque le aburría la parte manual del proceso creativo. Luego, en el verano de 2014, se fue a vivir a Toulouse y, como allí no tenía amigos y se aburría, decidió dibujar lo que sentía. Entonces comenzó a publicar esas ilustraciones en Facebook, y en poco tiempo el número de sus seguidores se multiplicó.

Por las mañanas trabaja como informática. Eso le da estabilidad y también le permite mantener a Flavita Banana como un divertimento. Pero el próximo marzo saldrá publicado su primer libro ilustrado, y para mediados de año planea dejar su trabajo y dedicarse completamente a la ilustración.

La ilustración le permite dibujar y hablar a la vez. Le gusta explicar sus puntos de vista a la gente y tratar temas serios o tristes, aunque la intención siempre es hacer reír.

Su familia tuvo mucha influencia en su trabajo. Gracias a ella conoció a Tintín y a Astérix, dos personajes de ilustración muy famosos en Francia. En su familia siempre la motivaron a hablar y a expresarse, desarrollando su interés por el lenguaje y la palabra. Eso también le trajo algunos problemas en la escuela, ya que era muy buena alumna pero la castigaban por hablar demasiado.

Aunque reconoce que no consume mucha ilustración, sus ilustradores favoritos son Sempé, Joan Cornellá y Quino. 

A través de la ilustración Flavia aprendió a expresar sus ideas y emociones, y a vivir la vida de otra manera. Gracias a las respuestas de sus seguidores entendió que los problemas de la gente son muy similares y que no hay que tomárselos muy en serio. Para ella lo mejor es tomárselos con humor.

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Aiats Agustí
Aiats Agustí es licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y ha cursado un año a la Freie Universität zu Berlin, donde vivió durante un año. Se ha formado colaborando en Radio4 como corresponsal y ha sido redactor en el web de La Vanguardia. También ha trabajado en la delegación alemana de Feria de Barcelona en Tübingen. Actualmente cursa el Máster de análisis del entorno económico en la Universitat Oberta de Catalunya y es redactor de VIAempresa.