Es invierno y hace frío en la calle. No apetece salir para nada y ya has hecho todas las actividades de interior que se te ocurren: ganchillo, scrapbook, has hecho jabón, has visto todas las películas que tienes, has leído todos los libros e incluso has cocinado. Por lo tanto has ensuciado la vajilla, cubiertos, platos, vasos, etc.

Dios santo, ¡menuda pila de platos sucios se te ha acumulado en el fregadero! La mayoría de la población detesta limpiar los platos, por eso se inventó el lavavajillas. Lo odias con todas tus ganas, te molesta muchísimo tener que frotar los restos de comida, siempre se te cae algo de agua al suelo, se te estropean las uñas y se te quedan los dedos arrugados.

Pero por mucho que les des la espalda, en algún momento tendrás que hacerlo. Pero ¡eh!, se acabaron los dramas: con estos sencillos consejos podrás conseguir que esta tarea sea mucho más sencilla e incluso un poco más rápida.

  1. Friega después de comer

No inmediatamente, puedes hacer un poco de sobremesa, pero parte de la base de que con llevar el plato hasta el fregadero, no es suficiente. A nadie le gusta poner los platos en remojo después de cenar, pero si no lo haces los restos de comida se quedarán pegados al plato.

Procura irte a la cama habiendo dejado todo limpio –al menos dándoles un agua para que no se quede suciedad ni olores– y te ahorras enfrentarte a un fregadero lleno de platos sucios a primera hora de la mañana.

  1. Ve enjuagando mientras cocinas

La clave está en la organización. Para ahorrarte un rato de frotar y mantener la pila más despejada es recomendable procurar ir limpiando las ollas, cubiertos y platos que vas utilizando mientras preparas una sabrosa receta –o unos simples espaguetis con tomate– .

Así los utensilios no se acumulan en el fondo del fregadero y se ahorra agua. Además, luego será más fácil retirar los restos de comida.

  1. Haz espuma y corta el grifo

En invierno es agradable el agua caliente y en verano la fría. Claro. ¡Pero deja de malgastar un recurso natural tan escaso! Lo mejor es tener un jabón que haga mucha espuma, aclarar el estropajo con agua e ir limpiando todos los cacharros con el grifo cortado.

Una vez hecho esto, abre el grifo y limpia todo del tirón. Enjabonar y aclarar, en dos pasos, ahorra más tiempo y agua que si vas plato por plato.

  1. Organiza bien la vajilla

Es infinitamente desagradable que un chorro de agua se deslice desde tus manos hasta el sobaco cuando intentas colocar un plato en la repisa. ¡Vaya ducha! Organización: lava cada tipo de utensilio por orden y ves colocándolos para secar juntos, así será más rápido y no te ducharás cuando intentes colocarlos de manera desorganizada. ¡También puedes usar guantes de goma!

Para evitar dolores de espalda es recomendable poner los platos en la pica al fondo y en remojo e ir fregando de más arriba a más abajo sin sostenerlos en el aire o debajo del grifo. Primero enjabonar y luego aclarar, ¿entendido?

  1. Mantén limpia la zona

Una vez hayas limpiado la vajilla, pasa una bayeta por el fregadero y el grifo para eliminar los restos de comida y jabón que queden y asegúrate de escurrir bien el estropajo. Evitarás que se puedan acumular bacterias en el mismo. ¡Incluso puedes meter los trapos y esponjas de limpieza en la lavadora de vez en cuando para desinfectarlos del todo!

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Es invierno y hace frío en la calle. No apetece salir, y pasas muchas horas en casa. Seguramente has ensuciado la vajilla, cubiertos, platos, vasos, etc.

Dios santo, ¡cuántos platos sucios en el fregadero! La mayoría de la población odia limpiar los platos, por eso se inventó el lavavajillas. Es aburrido tener que limpiar los restos de comida, siempre se cae agua al suelo, se estropean las uñas y se quedan los dedos arrugados.

No quieres pero tienes que hacerlo. No es tan difícil: con estos sencillos consejos podrás hacerlo todo de una manera simple y rápida.

  1. Friega después de comer

Después de hacer la sobremesa lleva los platos al fregadero. Ponlos en agua y así los restos de comida no se pegan ni aparecen olores fuertes. Por la mañana la tarea será mucho más sencilla, y estarás agradecido por ello.

  1. Enjuaga mientras cocinas

La clave está en la organización. Para ahorrar tiempo y mantener la cocina ordenada, puedes comenzar a limpiar mientras estás cocinando. Debes poner en el fregadero los utensilios que no necesitas, y cuando tienes unos minutos los limpias para liberar espacio en la cocina. ¡De esta manera tendrás menos cosas que limpiar al final!

  1. Haz espuma y corta el grifo

En invierno es agradable el agua caliente y en verano la fría. Pero debes usarla conscientemente. Puedes llenar el fregadero una vez, y usar la misma agua para fregar todos los utensilios. Lo mejor es usar un jabón con mucha espuma.

Luego abre el grifo y enjuaga todo de una vez. Así ahorrarás tiempo y agua.

  1. Organiza bien la vajilla

Junta todos los utensilios por tipo y tamaño. Luego lavas cada grupo a la vez, y esto te permite ahorrar espacio y tiempo. Es más fácil y práctico ponerlos a secar así que de manera desordenada.

Para evitar dolores de espalda, pon los platos en la pica al fondo y en agua. Luego comienzas fregando los que están arriba, sin necesidad de sacarlos del agua ni sostenerlos en el aire.

  1. Mantén limpia la zona

Después de limpiar la vajilla no te olvides de limpiar también el fregadero. Debes eliminar los restos de comida y jabón, y escurrir bien el estropajo para eliminar bacterias. También puedes meter los trapos y las esponjas en la lavadora, de vez en cuando, para desinfectarlos mejor.

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Aiats Agustí
Aiats Agustí es licenciado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y ha cursado un año a la Freie Universität zu Berlin, donde vivió durante un año. Se ha formado colaborando en Radio4 como corresponsal y ha sido redactor en el web de La Vanguardia. También ha trabajado en la delegación alemana de Feria de Barcelona en Tübingen. Actualmente cursa el Máster de análisis del entorno económico en la Universitat Oberta de Catalunya y es redactor de VIAempresa.