36 años de gobierno fascista-católico. 36. Imaginad que Hitler hubiera gobernado hasta su muerte en Alemania, o Mussolini en Italia. Pues eso pasó en España. En los primeros años de dictadura Franco mató a 50.000 personas, opositoras al régimen, mientras otras 367.000 se pudrían (y seguían muriendo) en los campos de concentración y en las cárceles creados para ellos. No se podía opinar ni estar en contra, había que creer en Dios, las reuniones en las calles estaban prohibidas. La mujer tenía que pedir permiso para abrir una cuenta del banco, y se le enseñaba a satisfacer a su pareja, a coser, a ser buena ama de casa. Franco sigue sin ser juzgado. España es, actualmente, el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos sin identificar, el primero es Camboya.

A pesar de ser un régimen tan estricto, con la llegada de turistas fue imposible evitar las influencias y modas foráneas. Así, en los años 60 y 70 tenemos constancia de que la noche madrileña era ya especialmente activa. No solo por la cantidad de bares y locales a los que acudían los jóvenes, sino por una curiosa e inexplicable atracción de la ciudad por las contraculturas o culturas underground. Así, cuando en el año 75 Franco murió, el terreno estaba más que abonado en la ciudad para la explosión que vendría pocos años más tarde.

A finales de los años 70, cuando empezó a notarse un ambiente más tolerante y abierto en el país, comenzó a despuntar una generación de jóvenes artistas, madrileños la mayoría, pero también de otras zonas del país que acudían a Madrid (Loquillo desde Barcelona, Almodóvar desde La Mancha…). Ansiosos por romper con el pasado y con unas tradiciones en las que no creían ni respetaban, con una forma de vida que no querían y con la que no se sentían identificados, este numeroso grupo de jóvenes se rebeló artísticamente contra la sociedad para cambiarla desde dentro. La Movida madrileña fue la principal entre otras muchas (son también famosas la de Vigo y la manchega) y el movimiento líder en una atmósfera de apertura y ruptura generales en todo el país.

Se marca como origen el concierto de homenaje a Canito, un joven músico muerto en un accidente de tráfico, en 1980. En este concierto se reunieron grupos incipientes en la Escuela de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid. Ahí empezó la rebelión cultural de la Movida madrileña, con su centro en el barrio de Malasaña.

Aunque la música es la faceta más conocida de la Movida, esta se expandió por todas las artes. Entre los grupos musicales más famosos estaban Alaska y los Pegamoides, Alaska y Dinarama, Loquillo y los Trogloditas, Radio Futura, Los Secretos o Nacha Pop. En el cine tenemos a figuras muy destacadas, como el director más internacional del país: Pedro Almodóvar, que hizo una de sus primeras apariciones en público como cantante con una canción llamada Voy a ser mamá. También Fernando Trueba e Iván Zulueta participaron del movimiento. En el mundo del cómic aparecieron las revistas Madriz, Cascorro Factory y, en Barcelona, surgió el gran artista underground Nazario. En el plano literario destacó La Luna de Madrid, una revista con un objetivo puramente artístico y abierta a colaboraciones. En sus mejores momentos llegó a vender 30.000 ejemplares mensuales. Los fanzines contribuyeron enormemente como prensa de la Movida, con un contenido principal pero no exclusivamente musical. Su fin llegó con la aparición de revistas como Madriz y Madrid me mata, así como con los programas de televisión Popgrama, La Bola de Cristal, Si yo fuera presidente y La caja de ritmos. También hubo representantes en otras disciplinas artísticas como el grafiti, la pintura y la fotografía. Cabe destacar el bar de copas La vía láctea, que es el único que queda de esa época que sigue funcionando como tal, ininterrumpidamente.

El símbolo de toda esta época es hoy día la cantante Alaska, de la que se ha llegado a decir que, como era la única que no se drogaba constantemente, es de las pocas que se acuerda de todo. Las canciones de los años 80 siguen escuchándose en toda España, como clásicos que todo el mundo canta en los bares de fiesta, y la Movida madrileña sigue siendo algo que está presente en la memoria colectiva de los españoles. Y no se merece menos.

Las letras de las canciones tocaban muchos temas muy diferentes, desde el amor hasta la revolución, pero quizá las más famosas hacían referencia a la exaltación de la individualidad. Una de las canciones más famosas dice „a quién le importa lo que yo haga/a quién le importa lo que yo diga/yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré“, otra rezaba „fuiste tú el culpable, o lo fui yo/ni tú ni nadie, nadie, puede cambiarme“, o una última „bailando, me paso el día bailando/y los vecinos mientras tanto, no paran de molestar/bebiendo, me paso el día bebiendo…“.

Así, encontramos que 5 años después de la muerte de un dictador fascista, unos cuantos grupos de jóvenes, armados con guitarras y ganas de cambio, con barbas y pelo largo, minifaldas y pelos de colores, ropa de cuero y sujetadores al aire, destrozaron todo el legado que pudo dejar un régimen cristiano totalitario en un tiempo irrisorio. Ellos cambiaron la mentalidad de la juventud española levantándola de un letargo de casi cuarenta años y le hizo ver que otra España era posible. Ellos pusieron a la sociedad del país al mismo nivel que la de sus vecinos, y ellos motivaron más ganas de mejora civil que el Rey, los políticos y el ejército juntos. No hace falta llevar armas para ser un héroe.

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36 años de gobierno fascista-católico. 36. No se podía opinar ni estar en contra, había que creer en Dios, las reuniones en las calles estaban prohibidas. La mujer tenía que pedir permiso para abrir una cuenta del banco, y aprendía a satisfacer a su pareja, a coser, a ser buena ama de casa. Franco sigue sin ser juzgado. España es, actualmente, el segundo país del mundo con mayor número de desaparecidos sin identificar, tras Camboya.

Pero con la llegada de turistas fue imposible evitar las influencias y modas extranjeras. En los años 60 y 70 la noche madrileña era ya especialmente activa. No solo por la cantidad de bares y locales para los jóvenes, sino por una curiosa e inexplicable atracción de la ciudad por las contraculturas o culturas underground. Así, cuando en el año 75 Franco murió, ya había una base importante para la explosión posterior.

A finales de los años 70 surgió una gran generación de jóvenes artistas, madrileños la mayoría (aunque Loquillo vino desde Barcelona, Almodóvar desde La Mancha…). Este numeroso grupo de jóvenes se rebeló artísticamente contra una sociedad, tradiciones y formas de vida anticuadas para cambiarlas desde dentro. La Movida madrileña fue la principal entre otras (son también famosas la de Vigo y la manchega).

Se marca como origen el concierto de homenaje a Canito, un joven músico muerto en un accidente de tráfico, en 1980. En este concierto se reunieron grupos jóvenes en la Escuela de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid. Ahí empezó la rebelión cultural de la Movida madrileña, con su centro en el barrio de Malasaña.

La Movida se expandió por todas las artes. Entre los grupos musicales más famosos estaban Alaska y los Pegamoides, Alaska y Dinarama, Loquillo y los Trogloditas, Radio Futura, Los Secretos o Nacha Pop. En el cine tenemos a Pedro Almodóvar; también Fernando Trueba e Iván Zulueta. En el mundo del cómic, las revistas Madriz, Cascorro Factory y, en Barcelona, surgió el gran artista underground Nazario. En la literatura destacó La Luna de Madrid, una revista abierta a colaboraciones. En sus mejores momentos llegó a vender 30.000 ejemplares mensuales. Los fanzines fueron la prensa de la Movida. Su fin como medio principal llegó con la aparición de revistas como Madriz y Madrid me mata, y también con los programas de televisión Popgrama, La Bola de Cristal, Si yo fuera presidente y La caja de ritmos. También hubo representantes en otras disciplinas artísticas como el grafiti, la pintura y la fotografía. Destaca el bar de copas La vía láctea, el único todavía activo de esa época.

El símbolo de toda esta época es hoy día la cantante Alaska, quizá porque, según cuentan, no se drogaba mucho y por eso se acuerda de todo. Las canciones de los años 80 se escuchan todavía en toda España, algunas son grandes clásicos en los bares de fiesta, y la Movida madrileña sigue presente en la memoria colectiva de los españoles. Y no se merece menos.

5 años después de la muerte de un dictador fascista, unos cuantos grupos de jóvenes, con guitarras y ganas de cambio, destrozaron todo el posible legado de un régimen totalitario en poco tiempo. Ellos cambiaron la mentalidad de la juventud española después de casi cuarenta años y le hizo ver otra España. Ellos pusieron a la sociedad del país al nivel del resto de países europeos y provocaron más ganas de mejora civil que el Rey, los políticos y el ejército juntos. No hace falta llevar armas para ser un héroe.

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Bernardo Ríos
Nació en Cádiz, una pequeña ciudad en Andalucía, en el sur de España. Estudió Filología Románica en Salamanca. Estuvo un año enseñando español en Singapur y ahora vive en Madrid, ciudad que le apasiona. Le gusta conocer otras culturas, la historia, el arte, la literatura y los idiomas. Ahora trabaja en una academia de español en Madrid.