La gastronomía europea que conocemos actualmente es el producto de muchos años de historia. La manera de comer del mundo cambió cuando los productos de América llegaron a Europa y viceversa. Gracias a este intercambio, se crearon deliciosas comidas que ahora son típicas de cada región.

El libro que quiero presentar hoy es el resultado del Segundo Simposio de la Academia Aragonesa de Gastronomía y se llama Los Alimentos que Llegaron de América. En este evento se reunieron especialistas universitarios y presentaron sus estudios sobre diferentes productos de América que se integraron a la cocina local y cambiaron para siempre la dieta de los europeos.

El libro habla sobre el lenguaje y la comida. Las palabras acompañaron a los alimentos en su viaje de América a Europa y así, se enriqueció la comida europea pero también el idioma.

Al español se sumaron palabras de otras lenguas como el náhuatl y el maya, que hablan las culturas originarias de lo que hoy es México.

El intercambio de los idiomas comenzó desde el primer contacto entre las civilizaciones, pero con los productos que llegaron a Europa a través de España y por el comercio entre los diferentes países del continente, las nuevas palabras se dispersaron y se mezclaron, hasta que se convirtieron en parte del vocabulario de las lenguas europeas.

Entre otros ejemplos se menciona la palabra “maíz”, de origen taíno, idioma de las personas que habitaron República Dominicana y Haití.

El texto también menciona el cambio en la agricultura europea. Muchos productos que viajaron a Europa, se cultivaron, se adaptaron a los diferentes climas y en algunos casos se modificaron. Por las características del clima, fue en las Islas Canarias y en Andalucía, sur de España, donde comenzó el proceso de adaptación de los cultivos, proceso que luego se extendió por España y Europa dependiendo de las necesidades climáticas de los distintos productos.

Este libro también nos habla sobre el impacto ecológico a escala mundial que provocó la colonización de América y la introducción de los productos de un continente a otro, no solo por los cambios en la agricultura y en los ecosistemas, también por el crecimiento del comercio y el comienzo del capitalismo.

También menciona que la aceptación de los nuevos productos americanos por la sociedad europea no fue fácil, aunque algunos alimentos tuvieron más éxito que otros, todos pasaron por un proceso de incorporación lento, a veces por los prejuicios naturales a lo desconocido, otras por las diferencias del clima, la desconfianza de los médicos de la época y en algunos casos, como el chocolate, por las prohibiciones de la Iglesia.

También nos dice que la lenta introducción de los alimentos americanos en Europa está relacionada con los intereses de los exploradores y quienes los financiaban; al principio solo querían metales preciosos, hasta que descubrieron el valor comercial de los productos alimenticios. Además, los europeos colonizadores vieron a los americanos como una cultura inferior y también a sus costumbres alimenticias, a pesar de que los productos de América tienen muchísimo valor nutricional.

En un principio, los alimentos de América se integraron a las mesas de la gente con muchos recursos económicos, como algo exótico; después cuando pudieron cultivar estos productos en Europa, la gente humilde, especialmente los campesinos comenzaron a consumirlos.

Este libro es muy interesante, algunos capítulos son más fáciles de leer que otros, pero en general es sencillo. Si les interesa la gastronomía o la historia, se lo recomiendo.

 

Los Alimentos que Llegaron de América
II Simposio de la Academia Aragonesa de Gastronomía
Elena Piedrafita, et al
Academia Aragonesa de Gastronomía
España 2014
137 páginas

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Janet López Arzate
Janet López Arzate es mexicana, nació en julio de 1983 en la Ciudad de México donde vivió hasta los 19 años cuando se fue al estado de Veracruz, donde se enamoró de la naturaleza, los ríos y la vida nómada. Por los siguientes siete años, Janet viajó a través de varios países del continente americano practicando el kayak de río, una de sus pasiones. Actualmente reside en Mazunte, en la Costa de Oaxaca, donde aún se dedica al kayak, es profesora de español y también trabaja en la radio comunitaria de su localidad.