Para nosotros los mexicanos la música es muy importante. Con música nos reímos, bailamos, nos enamoramos y sufrimos nuestras penas de amor. Con música celebramos nuestros cumpleaños, bodas y ceremonias religiosas. La música nos acompaña hasta en la muerte.

En cada región de México hay un tipo de música diferente y especial, pero hay una variedad que todos los mexicanos cantamos y bailamos al menos una vez en la vida.  Sí, hablo del mariachi, esa música que actualmente es un ícono de la cultura y la fiesta mexicana, por eso les quiero contar su historia.

El Estado de Jalisco es el lugar de origen de esta música, la más famosa y reconocida de México en el mundo.

El mariachi empezó en el pueblo que hoy se llama Cocula, con el grupo indígena Coca. Esta comunidad se caracterizó por su fascinación y gran habilidad para la música. Los cocas usaban instrumentos como caracoles, tambores, flautas de carrizo, violines y tocaban música para celebrar su ceremonias religiosas. Después, con la conquista de España y como consecuencia del mestizaje, los grupos musicales incluyeron otros instrumentos como el arpa, la guitarra y la vihuela.

Muy pronto el mariachi salió de las iglesias y ceremonias religiosas y se escuchó en las calles, en fiestas, bodas, serenatas y hasta en velorios. Y poco a poco se definió como estilo musical.

En 1896 el mariachi llegó a la Ciudad de México. En 1905, el dictador Porfirio Díaz celebró su cumpleaños con mariachis y gracias a esto tuvo un gran reconocimiento. Sin embargo, también hubo cambios, por ejemplo: los músicos empezaron a usar el tipo de ropa que es característica del mariachi moderno, un traje de charro y un gran sombrero de terciopelo, normalmente de color negro o blanco, adornados con muchos botones metálicos y bordados plateados o dorados. Desde esa época el mariachi se hizo popular en diferentes lugares de México.

Después de la Revolución Mexicana, las “películas rancheras” le dieron mucha importancia a la música de mariachi. En esa época también se integró un nuevo instrumento musical, la trompeta, que se hizo tan popular que ahora es muy difícil imaginar un conjunto de mariachi sin este instrumento de viento.

Actualmente la música de mariachi es tan famosa que en otros países del mundo como Colombia y hasta en Japón hay grupos de mariachis y en 2011 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), declaró esta música tradicional del pueblo mexicano como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Mi grupo favorito de este género musical es el Mariachi Vargas de Tecalitlán, porque es un grupo con mucha tradición y gran calidad musical. Lo fundó  Gaspar Vargas López en 1898 y actualmente está integrado por la quinta generación de músicos de la familia.

Las letras de la música de mariachi hablan principalmente del amor romántico, del amor a la tierra donde nacimos y a México y de las cosas cotidianas de la vida rural. Algunas canciones son alegres y apasionadas, otras demasiado tristes. Definitivamente yo les recomiendo escuchar esta música acompañada de un buen tequila.

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Photo by Pasha Kirillov

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Janet López Arzate
Janet López Arzate es mexicana, nació en julio de 1983 en la Ciudad de México donde vivió hasta los 19 años cuando se fue al estado de Veracruz, donde se enamoró de la naturaleza, los ríos y la vida nómada. Por los siguientes siete años, Janet viajó a través de varios países del continente americano practicando el kayak de río, una de sus pasiones. Actualmente reside en Mazunte, en la Costa de Oaxaca, donde aún se dedica al kayak, es profesora de español y también trabaja en la radio comunitaria de su localidad.