Se habla de cierto pique entre Madrid y Barcelona, pero yo creo que el pique solo existe cuando se habla de fútbol.

A mí no me gusta el fútbol, así que el pique me da igual. Tengo que reconocer que aunque me da igual el fútbol y los futbolistas me caen un poco mal (más que nada porque en un día ganan más dinero del que yo ahorraré en toda mi vida), soy un poco del Barça, y si hay algo que me gusta del fútbol, es ver perder al Real Madrid. No me preguntéis por qué, porque no lo sé. Otra cosa que tengo que reconocer es que el Atlético de Madrid me cae muy bien, tampoco me preguntéis por qué, porque no lo sé.

Pero aparte del fútbol, no veo rivalidades entre Madrid y Barcelona, por lo menos en mi mundo. Lo que sí veo es admiración mutua y algunas diferencias que me parecen curiosas.

Soy de Barcelona y me encanta Madrid. El primer gran viaje que hice en mi vida fue a Madrid y quedé prendada. Desde entonces la he ido visitando de vez en cuando, porque allí encuentro cosas que no encuentro en Barcelona. La principal y más extraña para mí es que la gente te habla, la gente te da conversación en la calle, en la parada del autobús, en la cola del lavabo… porque sí, sin motivo alguno, sin que te conozca. A los madrileños les gusta charlar. En Barcelona eso no pasa, como mucho hablamos en el ascensor, y del tiempo, y solamente para romper la tensión que provoca ese cubo que te eleva hasta tu piso. Así que lo que sucede es que a la barcelonesa que está de visita en Madrid, se le pegan rápido las costumbres y se pone a charlar también, y piensa qué divertido eso de hablar con desconocidos.

Otra cosa extraña para mí, barcelonesa, cuando voy a Madrid es que con cada cerveza que pides te regalan una tapa y no la tienes que pagar. Y a la cerveza no se la llama igual en Barcelona que en Madrid. En Barcelona una botella de 33cl es una mediana, en Madrid es un tercio, y una botella de 25cl en Madrid se dice botellín, en Barcelona quinto. Así que puede suceder que pidas un quinto en Madrid y te encuentres con sorpresas, como que te sirvan un líquido extraño de color oscuro que no te atreves a beber. Lo mismo que un biquini. En Barcelona, al sándwich caliente de jamón y queso se le llama biquini, en Madrid tienes que pedir un mixto, y además ahí pronuncian “misto”. Como la misma palabra Madrid, que los madrileños la pronuncian con “z” final, es decir, dicen “Madriz, y los catalanes la pronunciamos con “t” final y decimos “Madrit. Así que creo que Madrid, Madrid, nadie lo dice.

Otra cosa curiosa de Madrid y que está muy buena es el bocadillo de calamares, que es un bocadillo de colesterol que está muy bueno: calamares rebozados dentro de un pan untado con mayonesa. Si tienes valor, te lo tomas para desayunar. Aunque lo de desayunar salado, por lo que tengo entendido, es más propio de Barcelona, porque en Madrid desayunan dulce, ¡y tan dulce! Les gusta desayunar churros con chocolate, o porras. Las porras son la versión hardcore de los churros: más grandes y más aceite, si cabe.

Ya para terminar, y antes de que se me olvide, os voy a decir que una de las cosas que más me gusta de Madrid es que salgas el día de la semana que salgas, por la noche hay gente, las terrazas cierran tarde y te dan de cenar aunque sea tarde.

Claro que hay una cosa que no tiene Madrid y Barcelona sí, y eso es muy difícil de superar, y es que ya lo decía una canción de The Refrescos “vaya vaya, aquí no hay playa”.

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Se habla de rivalidad entre Madrid y Barcelona, pero yo creo que esta rivalidad solo existe cuando se habla de fútbol. A mí no me gusta el fútbol ni los futbolistas porque en un día ganan más dinero del que yo ahorraré en toda mi vida. Aún así soy un poco del Barça y me gusta ver perder al Real Madrid. No me preguntéis por qué, porque no lo sé. También es verdad que el Atlético de Madrid me cae muy bien, tampoco me preguntéis por qué, porque no lo sé.

Pero aparte del fútbol, no veo rivalidades entre Madrid y Barcelona, por lo menos en mi mundo. Lo que sí veo es admiración mutua y algunas diferencias que me parecen curiosas.

Soy de Barcelona y me encanta Madrid. El primer gran viaje que hice en mi vida fue a Madrid, y me fascinó. Cuando vuelvo a Madrid encuentro cosas que no encuentro en Barcelona. La principal y más extraña para mí es que la gente te da conversación en la calle, en la parada del autobús, en la cola del lavabo… porque sí, sin ningún motivo. En Barcelona eso no pasa, como mucho hablamos en el ascensor, y del tiempo, y solamente para romper la tensión.

Otra cosa extraña para mí es que con cada cerveza que pides te regalan una tapa gratis. Y a la cerveza no se la llama igual en Barcelona que en Madrid. En Barcelona una botella de 33cl es una mediana, en Madrid es un tercio, y una botella de 25cl en Madrid se dice botellín, en Barcelona quinto. Lo mismo pasa con el concepto de biquini. En Barcelona, al sándwich caliente de jamón y queso se le llama biquini. En Madrid tienes que pedir un mixto, y además ahí pronuncian “misto”. La palabra Madrid también se pronuncia diferente: los madrileños dicen “Madriz y los catalanes “Madrit.

Otra cosa curiosa de Madrid y que está muy buena es el bocadillo de calamares, que es un bocadillo de colesterol: calamares rebozados dentro de un pan con mayonesa. Si tienes valor, te lo tomas para desayunar. Aunque lo de desayunar salado es más propio de Barcelona, porque en Madrid desayunan dulce, ¡y tan dulce! Les gusta desayunar churros con chocolate, o porras. Las porras son churros más grandes y con más aceite.

Ya para terminar una de mis cosas preferidas de Madrid: la vida nocturna cualquier día de la semana. Siempre hay gente en la calle por las noches, las terrazas cierran tarde, ofrecen cena hasta tarde…

Claro que hay una cosa que no tiene Madrid y Barcelona sí, y eso es muy difícil de superar, y es que ya lo decía una canción de The Refrescos “vaya vaya, aquí no hay playa”.

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