Olot es la capital de la Garrotxa y es visita obligatoria. Se encuentra inmersa en la zona volcánica de Cataluña y, de hecho, está rodeada de cuatro volcanes, algunos accesibles a pie desde el mismo municipio. Además, está en una llanura cruzada por el río Fluvià y la riera del Riudaura, por lo que, además de la naturaleza de alrededor, también goza de un río que le da un encanto especial.

También llamada la “Ciudad de los volcanes”, está a menos de una hora de Girona y según los últimos estudios alberga alrededor de unos 34.000 habitantes.

Historia y patrimonio

Se tiene constancia de un asentamiento desde finales del período paleolítico y tenemos diferentes fuentes textuales de la Edad Media, aunque son pocas las muestras que se pueden ver en sus calles de esta época. La más importante de ellas, sin duda, es la iglesia de Santa Maria del Tura, catalogada como “antigua” ya en el año 872 dC, por lo que entendemos que fue construida con anterioridad. Esta iglesia, hoy en día, es el centro del casco antiguo del municipio, ya que la vida se empezó a hacer alrededor de ella.

A tan solo 2 minutos a pie encontramos otro edificio muy característico de Olot, el Claustro del antiguo Convento del Carmen, uno de los pocos claustros renacentistas que se conservan en Cataluña. Entrando en el edificio merece la pena acercarse al patio interior, ya que desde ahí podremos ver el estilo arquitectónico en todo su esplendor, con sus característicos arcos y decoraciones.

Después de la visita al edificio del siglo XVI, las calles de Olot nos trasladarán de golpe tres siglos y pico después, a principios del siglo XX, con sus múltiples muestras de arquitectura modernista. Esto se debe a que el arquitecto barcelonés Alfred Paluzié llevó a cabo un plan urbanístico que introdujo las características de este estilo en el municipio de Olot. De entre los edificios que más nos llamarán la atención, debido a su gran decoración exterior y sus colores llamativos, encontraremos la Casa Pujador, la Casa Escubós o el propio Museo de la Garrotxa. Y, a medida que avanzamos por las calles de Olot, iremos viendo más muestras modernistas en múltiples edificios, casas señoriales y novecentistas, algunas de ellas abiertas al público y otras no.

Cultura popular

Olot se puede visitar en cualquier época del año, de hecho en invierno suele tener un aire rústico, con sus volcanes tapados por la niebla, y con un ambiente tranquilo que puede ser muy agradable; no obstante, la mejor época para ir, sin duda, es durante la primavera y el verano, cuando la naturaleza se nos muestra con todo su esplendor y las calles se llenan de vida después de un largo invierno.

Por ejemplo, una cita importante para aquellos que quieran adentrarse en la cultura popular de Olot son sus fiestas mayores, las cuales suelen ser bastante famosas en el territorio catalán debido a su antigüedad. De entre los espectáculos más conocidos de esta festividad, que se celebra alrededor de la primera semana de septiembre, encontramos los encierros, los bailes en la plaza y las seguidillas.

No obstante, el tema de los encierros hoy en día conlleva mucha polémica. Se trata de una costumbre taurina tradicional en las fiestas de muchos pueblos de España y Latinoamérica, la cual consiste en correr delante de uno o diversos toros. Esta actividad, en los últimos años, ha tenido mucha incidencia social debido a las protestas de diversos grupos animalistas por el maltrato animal que esto supone. Por eso, muchos municipios han decidido prohibir la actividad, aunque se sigue practicando en muchos otros. En Olot, el verano pasado se hizo una consulta para decidir el futuro de los encierros y ganó el no, con un 60%, una cifra que ayudará al equipo de gobierno actual a decidir si en las siguientes fiestas mayores se celebrará.

Pero Olot también celebra otros actos festivos, como un encuentro de sardanas (sardanes, en catalán), un baile típico de la cultura catalana, encuentros de castellers así como las fiestas del Carmen, donde se celebra un tradicional pasacalle acompañado de música y espectáculos con fuego.

Así que, si queremos disfrutar de una visita más cultural, solo tenemos que mirar el calendario de estas festividades y disfrutar del municipio a la vez que conocemos su cultura.

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Olot es la capital de la Garrotxa y visita obligatoria. Se encuentra rodeada de cuatro volcanes, a algunos se puede ir a pie desde el mismo municipio. Además, también goza de un río que le da un encanto especial.

También llamada la “Ciudad de los volcanes”, está a menos de una hora de Girona y según los últimos estudios tiene unos 34.000 habitantes.

Historia y patrimonio

Existe desde finales del período paleolítico y tenemos diferentes fuentes textuales de la Edad Media, aunque queda poco de estas épocas. La Iglesia de Santa Maria del Tura, catalogada como “antigua” ya en el año 872 dC, es el centro del casco antiguo.

A tan solo 2 minutos a pie encontramos el Claustro del antiguo Convento del Carmen, uno de los pocos claustros renacentistas de Cataluña. Merece la pena acercarse al patio interior, donde podemos ver el estilo arquitectónico en todo su esplendor, con sus característicos arcos y decoraciones.

Después de la visita al edificio del siglo XVI, las calles de Olot nos trasladan a principios del siglo XX, con sus muestras de arquitectura modernista. De entre los edificios más llamativos, debido a su gran decoración exterior y sus colores, encontramos la Casa Pujador, la Casa Escubós o el propio Museo de la Garrotxa. Hay más muestras modernistas en múltiples edificios, casas señoriales y novecentistas, algunas de ellas abiertas al público y otras no.

Cultura popular

Olot se puede visitar en cualquier época del año, aunque la mejor época para ir, sin duda, es durante la primavera y el verano, cuando la naturaleza se muestra con todo su esplendor y las calles se llenan de vida después de un largo invierno.

Por ejemplo, una cita importante son sus fiestas mayores, bastante famosas en el territorio catalán por su antigüedad. Se celebran encierros, bailes en la plaza y seguidillas.

Aunque el tema de los encierros es muy polémico. Es una costumbre taurina tradicional en las fiestas de muchos pueblos de España y Latinoamérica. Consiste en correr delante de uno o diversos toros. Esta actividad, en los últimos años, ha tenido muchas protestas de diversos grupos animalistas porque es maltrato. Por eso, muchos municipios han decidido prohibir la actividad. En Olot, el verano pasado se hizo una consulta para decidir el futuro de los encierros y ganó el no, con un 60%.

Pero Olot también celebra otros actos festivos, como un encuentro de sardanas (sardanes, en catalán), un baile típico de la cultura catalana, encuentros de castellers y las fiestas del Carmen, donde se celebra un tradicional pasacalle acompañado de música y espectáculos con fuego.

Solo tenemos que mirar el calendario de estas festividades y disfrutar del municipio mientras conocemos su cultura.

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Ia Bonet
Ia Bonet estudió Periodismo y actualmente se encuentra ampliando conocimientos con el grado de Historia del Arte. Barcelonina de toda la vida, viajera y con un carácter extrovertido y social es una apasionada de la comunicación y la cultura. Ha colaborado puntualmente con diferentes medios de carácter local así como en diferentes ramas de la profesión periodística. Su meta es compartir su pasión hacia la cultura y el arte por todas las vías posibles.