Hoy os proponemos un documental sobre uno de los productos de Latinoamérica más difundidos en el mundo: el maíz. Es también uno de los más antiguos, ya que fue una de las primeras plantas cultivadas por agricultores, hace unos 10.000 años. En algunas cuevas del Valle de Tehuacán (Puebla, México) se han encontrado pequeñas mazorcas de maíz con más de 8.000 años de antigüedad. Por eso, se cree que el maíz nació en esta zona de México.

Cuando Cristóbal Colón llegó al Caribe, en 1492, ya se cultivaba maíz también en otras regiones del continente americano. Los exploradores españoles llevaron este cereal a España y a Europa, junto con la patata, el tomate y el cacao. El maíz tardó siglos en formar parte de la dieta de los europeos y se usaba fundamentalmente para alimentar al ganado. Desde Europa, el maíz se extendió pronto a África, Asia y al resto del mundo, pues puede crecer en diferentes climas. Hoy es el cereal que más se produce en el mundo, más que el trigo y el arroz.

Pero vamos a hablar ya del documental. “Corazones de maíz”, dirigido por el periodista mexicano Jesús Ramírez Cuevas, es un documental modesto, pero con calidad. Tiene un ritmo un poco lento, a veces quizás demasiado, pero consigue mantener el interés hasta el final. Y hay imágenes preciosas de las montañas y el campo mexicano.

El documental empieza con la historia milenaria de este cereal. Con imágenes de animación, nos ilustran algunas leyendas indígenas en las que el maíz está presente. Según la mitología maya, los dioses crearon al hombre con masa de maíz. El maíz era fundamental para los pueblos originarios de México, toda su vida giraba en torno a él. Y así es todavía para muchas comunidades indígenas que aún viven de su cultivo.

“Corazones de maíz” da la voz a los campesinos de dos de estas comunidades de la sierra de Puebla, los nahuat y los totonakú. Ellos nos enseñan sus técnicas de cultivo, que aprendieron de sus padres y abuelos, y nos explican su colaborativa forma de trabajar: unos a otros se ayudan a sembrar, cosechar y limpiar sus tierras.

En sus testimonios, estos campesinos muestran su enorme respeto y agradecimiento al maíz y a la tierra. Se sienten parte de ella y no quieren alterarla. Además de maíz, plantan calabaza, frijol y otras verduras y plantas en el mismo terreno. Gracias a esa combinación de plantas, el suelo puede reponer lo que el maíz toma para crecer.  Así mantienen la biodiversidad y ayudan a conservar la calidad del suelo. Este sistema de siembra tradicional se llama “milpa”.

Su modo de vida está amenazado por grandes proyectos hidroeléctricos y petroleros, pero ellos luchan por mantener sus semillas y sus milpas. Saben que con su maíz pueden sobrevivir sin depender de nadie y sin tener que emigrar a la ciudad.

Creo que es un documental oportuno, que nos ayuda a comprender por qué la relación de estas comunidades con el maíz es tan profunda.

 

Ficha técnica:
Título: “Corazones de maíz. La milpa nahuat y totonakú”
Año: 2015
Género: documental
Duración: 29:24 minutos
Dirección: Jesús Ramírez Cuevas
Fotografía: Jesús Ramírez Cuevas y Guillermo LLaguno

 

Corazones de maíz:

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Susana Díaz
Susana Díaz Ugarte nació en Madrid, donde ha vivido la mayor parte de su vida. Ha trabajado muchos años como documentalista para los guiones de numerosas series españolas. Desde hace tres años vive en Berlín y trabaja por cuenta propia como traductora y profesora particular de español. Ir en bici y el cine son sus aficiones preferidas.