Como séptimo arte, el cine ha mirado atrás y ha navegado por todas las artes que le han precedido: música, literatura, escultura, danza, arquitectura o pintura.

Son famosas películas que tratan sobre la vida de algún artista real o historias inventadas sobre alguna de estas artes: Amadeus (Milos Forman, 1984), Cyrano de Bergerac (Jean-Paul Rappeneau, 1990), Fama (Alan Parker, 1980) o Mr. Turner (Mike Leigh, 2014).

Aunque a través de la ficción ha habido películas maravillosas como estas, yo escojo un documental que, a pesar de tener muchos detractores, a mí me fascinó.

De la misma manera que el ojo humano puede contemplar un cuadro, una pintura o una obra de arte, el director Víctor Erice (Carranza, 1940) contempló, a través de su cámara, el proceso de creación de un pintor.

En el film El sol del membrillo, el cineasta vasco sigue a uno de los pintores españoles vivos más importantes: Antonio López (Tomelloso, 1936).

El artista manchego busca a través de sus pinturas la realidad y lo cotidiano, por eso encontramos en su obra, por ejemplo, paisajes urbanos de Madrid, bodegones de objetos o retratos familiares.

La película nos cuenta la historia del pintor y de su afán de retratar un árbol de su jardín. El hecho de pintar este membrillero y la maduración de sus frutos es un reto recurrente del artista que se renueva cada año al llegar el otoño. Con el fin de conseguirlo, vemos cómo Antonio López pasa muchas horas junto al árbol. Estudia cómo los rayos de sol caen sobre sus hojas y sus membrillos y, con gran dificultad y tensión, busca la exactitud en su retrato.

Con este documento, Erice retrata la relación de López con este árbol -que se muestra frágil y generoso-, el funcionamiento de la casa y el ambiente en la familia López.

En el estreno de El sol del membrillo hubo opiniones de todo tipo. En el pase que se hizo a los periodistas en Cannes ’92, despertó no solo elogios sino también fuertes críticas. El film es fiel al estilo delicado y contemplativo de Erice, pero muchos periodistas salieron de la sala a media proyección profundamente aburridos. Por el contrario, muchos de ellos siguieron la película hasta el final, cautivados por su belleza y reflexión.

La película de Erice cautiva, creo yo, por el carisma silencioso y discreto del pintor, por la pasión que pone en su trabajo, y por su lenguaje visual.

A pesar de que se aleja mucho de las convenciones cinematográficas habituales (no hay argumento, es ciertamente muy lenta, etc.), El sol del membrillo se arriesga al mostrarse como un poema fílmico, una metáfora de 139 minutos, un duro trabajo artístico que tiene mucho mérito.

Aunque Erice se decanta por la sobriedad de recursos y elementos, acaba creando una película bellísima y de gran interés artístico.

 

Ficha técnica

Año: 1992
Género: Documental
Duración: 139 minutos
Dirección: Víctor Erice
Guion: Víctor Erice
Fotografía: Javier Aguirresarobe, Ángel Luis Fernández

¡Léeme este artículo!

Más artículos de esta edición

Como séptimo arte el cine ha trabajado en muchos ámbitos como música, literatura, escultura, danza, arquitectura o pintura. Hay muchas películas famosas que tratan sobre la vida de algún artista real o historias inventadas sobre alguna de estas artes: Amadeus (Milos Forman, 1984), Cyrano de Bergerac (Jean-Paul Rappeneau, 1990), Fama (Alan Parker, 1980) o Mr. Turner (Mike Leigh, 2014).

Aunque a través de la ficción ha habido películas maravillosas como estas, yo escojo un documental que, a pesar de tener muchos detractores, a mí me fascinó.

De la misma manera que el ojo humano puede contemplar un cuadro, una pintura o una obra de arte, el director Víctor Erice (Carranza, 1940) contempló el proceso de creación de un pintor a través de su cámara.

En el film El sol del membrillo, el cineasta vasco sigue a uno de los pintores españoles vivos más importantes: Antonio López (Tomelloso, 1936).

El artista manchego busca la realidad y lo cotidiano mediante sus pinturas. Por eso encontramos en su obra, por ejemplo, paisajes urbanos de Madrid, bodegones de objetos o retratos familiares.

La película nos cuenta la historia del pintor y de su afán de retratar un árbol de su jardín. El hecho de pintar este membrillero y la maduración de sus frutos es un reto recurrente del artista que se renueva cada año al llegar el otoño. Con el fin de conseguirlo, vemos cómo Antonio López pasa muchas horas junto al árbol. Estudia cómo los rayos de sol caen sobre sus hojas y sus membrillos y, con gran dificultad y tensión, busca la exactitud en su retrato.

Con este documento, Erice retrata la relación de López con este árbol -que se muestra frágil y generoso-, el funcionamiento de la casa y el ambiente en la familia López.

En el estreno de El sol del membrillo hubo opiniones de todo tipo. En el pase que se hizo a los periodistas en Cannes ’92, despertó no solo elogios sino también fuertes críticas. El film es fiel al estilo delicado y contemplativo de Erice, pero muchos periodistas salieron de la sala a media proyección profundamente aburridos. Por el contrario, muchos de ellos siguieron la película hasta el final, cautivados por su belleza y reflexión.

La película de Erice cautiva, creo yo, por el carisma silencioso y discreto del pintor, por la pasión que pone en su trabajo, y por su lenguaje visual.

A pesar de que se aleja mucho de las convenciones cinematográficas habituales (no hay argumento, es ciertamente muy lenta, etc.), El sol del membrillo se muestra como un poema fílmico, una metáfora de 139 minutos, un duro trabajo artístico que tiene mucho mérito.

Aunque Erice se decanta por la sobriedad de recursos y elementos, ha creado una película bellísima y de gran interés artístico.

 

 

 

Ficha técnica

Año: 1992
Género: Documental
Duración: 139 minutos
Dirección: Víctor Erice
Guion: Víctor Erice
Fotografía: Javier Aguirresarobe, Ángel Luis Fernández

¡Léeme este artículo!

Más artículos para principiantes

Unidad didáctica sobre el artículo. Nivel intermedio (B1)

Esta unidad didáctica es para alumnos de español como lengua extranjera de nivel intermedio (B1). Clasificamos de manera teórica diversos conectores a partir de su uso en el texto. Seguidamente presentamos situaciones donde los alumnos pueden poner en práctica dichos conectores. Practicamos la expresión escrita con un ejercicio final donde además se trabajan de manera indirecta indefinido, imperfecto y algunas preposiciones.

Unidad didáctica: El sol del membrillo. Conectores. Nivel intermedio (B1)

Más artículos con unidad didáctica