Photo by Arturo Espinosa
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¿Qué conoces de literatura catalana? Seguramente nada, como todos los que no la han estudiado en el colegio (eso incluye, también, a más del 70% de los españoles).

Pues existe desde el siglo XIII y tiene momentos de gran importancia: fue la primera lengua romance en la que se escribió filosofía, de la mano del mallorquín Ramón Llull. La gran obra en catalán es, sin duda, Tirant lo blanch (Tirante el blanco) del valenciano Joanot Martorell, de tema caballeresco. Estos dos autores son una maravilla; os recomiendo que los leáis. Y si puede ser en catalán, mejor.

A partir del siglo XV la lengua de cultura en la península fue el castellano, y los autores catalanes y portugueses prefirieron escribir en español (como la gente que escribe en Instagram o en Facebook solo en inglés… sin comentarios). Desde ese momento hasta el siglo XIX, aunque sigue existiendo la literatura en catalán, se habla de época de decadencia. En el siglo XIX surge la Renaixença (Renacimiento), una época de mucha actividad literaria, hasta el surgimiento de la dictadura franquista, cuando se prohibió, por primera y única vez, el uso de la lengua catalana en todos los ámbitos: educación, prensa, medios de comunicación, publicaciones…

Fue precisamente en este contexto de opresión lingüística y cultural cuando desarrolló su actividad Josep Pla.

Este escritor nació en Palafrugell, provincia de Gerona, en 1897, estudió derecho en Barcelona y trabajó de periodista tanto en catalán como en español. Su primer libro, Coses vistes (Cosas vistas) fue un exitazo; la crítica y el público lo alabaron y la primera edición se agotó en solo una semana. En él ya se puede ver un anticipo de su estética de “hablar de las cosas que he visto”. Durante estos años simpatizó cada vez más con la derecha. Fue enviado como corresponsal a Madrid con el nacimiento de la República, donde escribió: Madrid, el advenimiento de la República. Este texto es un documento histórico de muchísimo valor, y manifiesta a la perfección el ambiente y las tensiones de la época. Cuando estalló la Guerra Civil marchó al exilio en compañía de su pareja, Adi Enberg, una noruega nacida en Barcelona. Primero se afincaron en Marsella, donde ayudó al servicio de espionaje franquista, y después se establecieron en Roma. De ahí pasaron a Biarritz hasta llegar a San Sebastián, donde se incorporó a las filas de periodistas del bando nacional. Fue subdirector del periódico La Vanguardia, dirigido por Manuel Aznar, abuelo del ex presidente del gobierno español. En 1939 se separó de Ani Enberg, algunos estudiosos dicen que porque era una mujer culta e independiente, cosa que no podía soportar. Y es que parece que era un poco misógino. Un par de prostitutas fueron su compañía durante el resto de su vida.

Finalizada su época en el periódico volvió al Ampurdán, y después de una etapa sin actividad comenzó a redactar para la revista Destino, donde estuvo escribiendo hasta el año 1975.

Gracias a su colaboración con esta revista volvió a viajar por el mundo como periodista observador: Francia, Israel, Cuba, Nueva York, Oriente Medio, América del Sur, la U.R.S.S., Israel… y durante los años cincuenta y sesenta se dedicó muy activamente a la preparación de sus obras completas.

La élite intelectual catalana nunca le perdonó su apoyo al franquismo durante la Guerra Civil y la posguerra, y no recibió nunca el mayor galardón de las letras catalanas. Hoy sigue siendo fruto de discusiones, polémicas y reivindicaciones.

Dejando de lado sus ideas políticas, Josep Pla fue el gran modernizador de la literatura de su lengua, escribiendo alejado de cualquier tono romántico, sin grandes artificios, con sencillez, pragmatismo y lleno de ironía. Decía que el lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea. Consiguió crear un personaje, protagonista de sus relatos, que era él mismo, mitad ficción y mitad realidad.

No le gustaba la novela, aunque escribió algunas: (Nocturn de primavera, L’herencia, El carrer estret, traducidas al español como Nocturno de primavera, La herencia y La calle estrecha) e incluso ganó el premio Joanot Martorell en 1951.

Los dietarios eran su especialidad. Son una mezcla de anotaciones, observaciones, reflexiones, análisis paisajístico y antropológico. El quadern gris (El cuaderno gris) es el mejor ejemplo. Al ensayo antropológico y costumbrista le dedica mayor atención en Els pagesos (Los payeses). Según él: Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande. También practicó la biografía, la literatura de viajes y los reportajes políticos.

En 1944 se instaló en Llofríu, donde heredó de su padre recién fallecido una masía y tierras. Allí murió en 1981.

https://es.wikipedia.org/wiki/Demograf%C3%ADa_de_Espa%C3%B1a
https://ca.wikipedia.org/wiki/Decrets_de_Nova_Planta#Nova_Planta:_imposici.C3.B3_d.27una_lle ngua
https://ca.wikipedia.org/wiki/Hist %C3%B2ria_de_la_llengua_catalana#El_context_pol.C3.ADtic_i_social._Els_Trast.C3.A0mara
https://es.wikipedia.org/wiki/Josep_Pla http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1635/Josep%20Pla http://www.lletres.net/pla/plaindex.html
http://www.lletra.com/es/autor/josep-pla/detalle

 

Para completar este artículo os dejamos el video de la ruta literaria sobre Josep Pla que hicieron en el programa literario español Página 2

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Seguro que no conoces nada de literatura catalana, y es una tradición con momentos muy importantes: la primera obra de filosofía en una lengua latina está escrita en catalán, su autor fue el mallorquín Ramón Llull. La gran obra en esta lengua es Tirant lo blanch (Tirante el blanco) del valenciano Joanot Martorell, de tema caballeresco.

A partir del siglo XV la lengua de cultura en la península fue el castellano, y los autores catalanes y portugueses escribieron en español (como nosotros cuando escribimos en inglés en Instagram). Hasta el siglo XIX, aunque hay literatura en catalán, se habla de época de decadencia. El siglo XIX es la época de la Renaixença (Renacimiento), con mucha actividad literaria, hasta la dictadura franquista, cuando se prohibió, por primera y única vez, el uso de la lengua catalana en todos los ámbitos: educación, prensa, medios de comunicación, publicaciones…

Josep Pla escribió en esta época de opresión política y cultural.

Este escritor nació en Palafrugell, provincia de Gerona, en 1897, estudió derecho en Barcelona y trabajó de periodista en catalán y en español. Su primer libro, Coses vistes (Cosas vistas) fue un gran éxito para la crítica y el público, y la primera edición se vendió en una semana. En él nace su estética de “hablar de las cosas vistas”. Después viajó a Madrid con el nacimiento de la República, donde escribió: Madrid, el advenimiento de la República. Este texto es un documento histórico muy valioso, representa el ambiente y las tensiones de la época. Cuando empezó la Guerra Civil se fue a Marsella con su pareja, Adi Enberg, una noruega nacida en Barcelona. Allí fue espía franquista, y después se fueron a Roma. Más tarde vivieron en Biarritz y luego en San Sebastián. Ahí empezó a trabajar como periodista para la dictadura. Fue subdirector del periódico La Vanguardia, dirigido por Manuel Aznar, abuelo del ex presidente del gobierno español. En 1939 se separó de Ani Enberg. Ella era una mujer culta e independiente, y él, un misógino. Pasó el resto de su vida con prostitutas.

Dejó el periódico y volvió al Ampurdán. Allí empezó a escribir en la revista Destino hasta 1975.

Con esta revista viajó mucho: Francia, Israel, Cuba, Nueva York, Oriente Medio, América del Sur, la U.R.S.S., Israel… y durante los años cincuenta y sesenta preparó sus obras completas.

Los intelectuales catalanes no le perdonan su apoyo al franquismo, y hoy todavía hay muchas discusiones, polémicas y reivindicaciones.

Josep Pla fue el gran modernizador de la literatura en catalán; alejado del estilo romántico, sin grandes artificios, con sencillez, pragmatismo y lleno de ironía. Decía: El lenguaje debe ser matemático, geométrico, escultórico. La idea debe encajar exactamente en la frase, si quitas algo de la frase, quitas algo de la idea. Él mismo, mitad ficción y mitad realidad, es el protagonista de sus obras.

No le gustaba la novela, aunque escribió algunas: (Nocturn de primavera, L’herencia, El carrer estret, traducidas al español como Nocturno de primavera, La herencia y La calle estrecha) e incluso ganó el premio Joanot Martorell en 1951.

Los dietarios eran su especialidad. Son una mezcla de anotaciones, observaciones, reflexiones, análisis paisajístico y antropológico… El quadern gris (El cuaderno gris) es el mejor ejemplo. Els pagesos (Los payeses) es una obra más antropológica. Afirmó: Mi trabajo es cantar la belleza, encender el entusiasmo por la nobleza, admirar y hacer admirar la grandeza. También escribió biografía, literatura de viajes y reportajes políticos.

En 1944 se instaló en Llofríu, donde heredó de su padre una casa y tierras. Allí murió en 1981.

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Bernardo Ríos
Nació en Cádiz, una pequeña ciudad en Andalucía, en el sur de España. Estudió Filología Románica en Salamanca. Estuvo un año enseñando español en Singapur y ahora vive en Madrid, ciudad que le apasiona. Le gusta conocer otras culturas, la historia, el arte, la literatura y los idiomas. Ahora trabaja en una academia de español en Madrid.