¿Puede un edificio transmitir emociones? La respuesta es que sí, sin duda, para los tres arquitectos que forman el estudio olotense RCR Arquitectes. No en vano, los edificios enmarcan nuestras acciones diarias: en ellos vivimos, trabajamos, nos divertimos y nos relacionamos. Rafael Aranda, Carmen Pigem y Ramón Vilalta acaban de recibir el Pritzker, considerado como el Nobel de la arquitectura al ser el galardón más prestigioso del mundo. Es la segunda vez en la historia que España sustenta este reconocimiento, tras el obtenido por Rafael Moneo en 1996.

La combinación entre globalización y arraigamiento a la tierra, la integración de los edificios con la naturaleza y la apuesta arriesgada por transmitir emociones a través de la belleza forman parte de la idiosincrasia de este grupo de arquitectos catalanes que ha seducido al jurado del Pritzker.

En muchos aspectos, RCR Arquitectes ha roto esquemas. Para empezar, es la única vez en la historia que los Pritzker premian a un grupo de arquitectos y no a un artista en solitario. Aranda, Pigem y Vilalta trabajan juntos desde hace 30 años. Fue a finales de los años 80, después de completar sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès (Sant Cugat, Barcelona). Se acercaban los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y la capital catalana estaba en pleno frenesí edificador. Un poco a contracorriente, los tres arquitectos se alejaron del ajetreo preolímpico y se instalaron en el centro de Olot, un lugar donde encontrar mejor la tranquilidad y el contacto directo con la materia prima.

El paisaje dibujado por volcanes, estratos de basalto y bosques de hayas definiría su concepción de la arquitectura, en la que las construcciones conviven de forma sutil con la naturaleza y el paso de las estaciones. Buena cuenta de ello da el Espai Barberí, la sede de RCR Arquitectes, en el que los arquitectos aprovecharon el carácter industrial de una antigua fundición con el mismo nombre e incorporaron grandes cristaleras que se fundían con un pequeño bosque interior. O el estadio de atletismo de Tossols-Basil, en Olot, donde la pista para los corredores y las gradas parecen haber estado siempre allí, al lado de los árboles colindantes.

Otro aspecto que condicionaría la obra de los tres arquitectos fue su viaje a Japón, donde pudieron conocer la espiritualidad de los nipones. El minimalismo y la sutileza de sus diseños, donde el vacío es un material arquitectónico más, parecen beber del estilo zen del país del sol naciente.

Una muestra de este vacío arquitectónico se encuentra en Ripoll, a orillas del río Ter, en el espacio público Teatre la Lira. Tras una pasarela metálica que atraviesa el río, Rafael Aranda, Carmen Pigem y Ramón Vilalta diseñaron una plaza cubierta. Es una especie de caja abierta por dos de sus lados que permite contemplar la ciudad como si esta fuera parte de la escenografía del antiguo teatro que allí se ubicaba.

Finalmente, la capacidad de los tres arquitectos galardonados para entroncar con la tradición de una forma innovadora se refleja en el restaurante Les Cols de Olot, que transmuta una antigua masía, o las Bodegas Bell-Lloc de Palamós, que prometen un paseo subterráneo hacia el mundo del vino dando el protagonismo que se merece a la tierra y la naturaleza.

El gusto por lo local y lo concreto es, quizás, uno de los valores más compartidos universalmente. Quizás por eso, tres cuartas partes de los proyectos de RCR Arquitectes se encuentran fuera de España. Una Mediateca en Gante (Bélgica) y una escuela en Dubai son los sueños que están levantado actualmente.

RCR. #all creativity from Broadcard Films on Vimeo.

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¿Puede un edificio transmitir emociones? Para los tres arquitectos del estudio de Olot (Cataluña) RCR Arquitectes, sí. En ellos vivimos, trabajamos, nos divertimos y nos relacionamos. Rafael Aranda, Carmen Pigem y Ramón Vilalta han recibido el Pritzker, el Nobel de la arquitectura. Es el segundo para España, el primero fue para Rafael Moneo en 1996.

La combinación entre globalización y las raíces con la tierra, la integración de los edificios con la naturaleza y la transmisión de emociones con la belleza son características básicas de este grupo de arquitectos catalanes.

Es el primer premio a un grupo de arquitectos y no a un artista en solitario. Aranda, Pigem y Vilalta trabajan juntos desde hace 30 años. Se acercaban los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y en la capital catalana se construía mucho. Los tres arquitectos se alejaron del centro preolímpico y se instalaron en Olot para encontrar mejor la tranquilidad y el contacto directo con la materia prima.

El paisaje dibujado por volcanes, basalto y bosques fue muy importante en su concepción de la arquitectura. Como ejemplo, el Espai Barberí (Espacio Barberí, en catalán), la sede de RCR Arquitectes. O el estadio de atletismo de Tossols-Basil, en Olot.

Otro hecho importante fue su viaje a Japón. El minimalismo y la sutileza de sus diseños, parecen nacer del estilo zen del país del sol naciente.

Los tres arquitectos tienen una gran capacidad para unir tradición y modernidad, como en el restaurante Les Cols de Olot, una antigua masía. O las Bodegas Bell-Lloc de Palamós, con un paseo subterráneo hacia el mundo del vino.

Disfrutan con las creaciones locales y concretas. Quizás, por eso, la mayoría de los proyectos de RCR Arquitectes se encuentran fuera de España. Actualmente trabajan en una Mediateca en Gante (Bélgica) y una escuela en Dubai.

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Robert Sendra
Nació hace 27 años en Barcelona. Es periodista y siempre le ha interesado la lectura, el cine, los viajes y las excursiones por la montaña. Es un apasionado de la creatividad y por eso le gusta escribir cuentos en sus ratos libres. También participa en un grupo teatral amateur en la ciudad en la que vive actualmente, Sabadell.