El cocido madrileño es uno de los platos más típicos y tradicionales de la capital. Es una receta muy consistente, calórica y completa, ideal para almorzar en los días fríos de invierno. Es un plato muy elaborado que necesita paciencia y tiempo, pero el resultado vale la pena, ¡ya lo verás!

Porciones: para cuatro personas

Duración total: 2 horas y 30 minutos

Ingredientes:

  • 250g de garbanzos
  • 200g de morcilla
  • 200g de pollo
  • 150g de tocino
  • 2 cebolla
  • 2 patatas
  • 2 zanahorias
  • 1 repollo
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Pasos a seguir:

  1. La noche anterior, pon los garbanzos con sal en un recipiente con agua para que se ablanden.
  2. Una vez listos, escurre el agua de los garbanzos y resérvalos.
  3. Pon unos dos litros de agua a hervir en una olla grande. Lava la morcilla y el tocino y 
añádelos a la olla. Con una cuchara, quita la espuma que se va formando.
  4. Agrega los garbanzos a la olla. Baja un poco el fuego y déjalo cocer durante una hora.
  5. Mientras tanto, limpia y pica el repollo. Ponlo a hervir en otra olla con el caldo del cocido.
  6. Quita la piel de las patatas y de las cebollas y córtalas en dos mitades. Limpia las zanahorias y 
el pollo. Pasada la primera hora de cocción, añade los cuatro ingredientes al cocido principal.
  7. Deja cocer el caldo con todos los ingredientes durante otra hora más. Si se va quedando sin 
caldo, añádele agua caliente y rectifica de sal y pimienta.
  8. Pasadas las dos horas de cocción, retira el caldo con un cucharón grande y resérvalo en otra 
olla. Este caldo puedes aprovecharlo para hacer sopa de fideos.
  9. Llega el momento de servir los platos. Reparte toda la carne y las verduras del cocido en platos individuales, tratando que todos tengan más o menos las mismas cantidades. Agrega el repollo picado en cada plato y ¡ya está listo para comer bien caliente!
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Marta Villar
Marta Villar es una periodista curiosa y viajera de Barcelona. Es adicta a todo tipo de literatura y trabaja como traductora y editora autónoma, aunque sueña con un chiringuito en cualquier playa de Latinoamérica. Allí llevaría sus escritos, mojitos y ganas de bailar.