España es un país de tradición católica, como Portugal, Francia, Italia… Los católicos romanos, católicos ortodoxos y algunas ramas del protestantismo tienen una curiosa tradición que puede ser interpretada como una contradicción: son monoteístas, pero, a su vez, adoran a miles de santos; exactamente, 7.000 (para los católicos romanos), que hacen milagros y pueden influir en la vida de un creyente.

Para el cristianismo de los primeros siglos era muy práctico llegar a un sitio y transformar a los dioses de otras religiones en Santos para captar fieles. Uno de los casos más famoso es el de Santa Brígida, patrona de Irlanda, que era la diosa celta Brigid. Incluso comenzaron a multiplicar a la Virgen en diferentes advocaciones: la Virgen de Lourdes, de Fátima, de la Palma, la Macarena… Algunos Santos y Santas tienen historias realmente curiosas, como Santa Teresa de Ávila, que llegaba al “éxtasis” con su marido. Esto, espero, le ocurre a muchas mujeres y hombres casados, es normal, lo especial es que Santa Teresa era monja y estaba casada con Dios.

Con tantas Virgen María, con tantos Santos y Santas, cada pueblo de España tiene un amplio abanico para escoger a su patrón. Pues bien, es interesante que muchos se repiten, y cuando una localidad andaluza elige a un patrón, una aragonesa lo escoge después o una gallega ya lo había hecho antes. La inmensa mayoría de los pueblos de España celebra su fiesta el día de su patrón, que es un Santo, una Santa o una advocación local de la Virgen. Claro, además de fe, hay que tener un poco de cabeza. Celebrar la fiesta mayor de un pueblo de la provincia de Burgos en enero, con el termómetro bajo cero, no sería muy inteligente; por eso las fiestas de los pueblos son en verano, incluso me atrevería a decir que la mayoría son en agosto. Es normal, por lo tanto, ir de pueblo en pueblo de España, en verano, celebrando fiestas.

¿Y cómo son estas fiestas? Pueden ser realmente diferentes en cada zona, dependiendo de la proximidad cultural. Así, las fiestas en los pueblos del norte son más parecidas entre ellas que si las comparamos con las de las comunidades de la meseta, el sur o el levante-Mediterráneo. El País Vasco y el norte de Navarra conservan algunos rasgos culturales prerrománicos, y unas cuantas tradiciones son muy diferentes a las del resto de la península. Aunque tanto el fundamento como la superficie de las fiestas pueden ser muy distintas según el territorio, todas consisten básicamente en lo mismo: beber mucho, comer mucho y bailar mucho.

Siempre, sin excepción, habrá un espacio para actuaciones; normalmente en la plaza más grande del pueblo. Dependiendo de la zona, pueden ser de flamenco (Andalucía), sardanas y castellers (Cataluña), jotas (muchos sitios, pero sobre todo Aragón), muñeiras (Galicia…), etc. Al baile típico pueden acompañarle el desfile de los cabezones y otros personajes populares tradicionales. En las calles colindantes estarán los puestos con comida y bebida. Se bebe mucho vino, aunque últimamente gana la cerveza (España es el único productor tradicional de vino que consume más cerveza). Para comer, no suelen faltar los chorizos, longanizas, chistorras, morcillas y otros embutidos (todos son diferentes tipos de salchicha) y las carnes a la brasa. También suele haber una parte recreativa para los niños, con castillos hinchables o camas elásticas. Una auténtica institución de las fiestas de los pueblos es la tómbola. Compras un boleto y, si tienes suerte, te tocará algo, como un peluche bastante feo o un equipo de música (estoy un poco anticuado). También son omnipresentes las casetas de tiro al blanco. La música suele estar a todo volumen, y los mayores y jóvenes se mezclan para bailar las canciones de la banda municipal o la charanga, que son los temas más clásicos y que todos corearán al unísono hasta muy altas horas de la madrugada. Hay, incluso, orquestas de pueblo profesionales, que se dedican a ir de un sitio a otro a tocar. Como podéis imaginar, nunca les falta el trabajo.

Todo esto va acompañado, el día grande, de la procesión de la imagen del Santo o la Santa por las calles, o la romería a alguna ermita cercana donde se encuentre. Normalmente estas fiestas suelen durar alrededor de una semana. Los fuegos artificiales suelen ser los protagonistas de las horas del cierre de la celebración.

La parte fea de las fiestas de los pueblos españoles suele ser el maltrato a los animales, del que no se libra ninguna comunidad autónoma. En muchas se usan toros, cabras, caballos o aves, a los que se tortura por diversión. La más famosa es San Fermín, en Navarra, aunque también hay correbous en Cataluña, toro embolao en Andalucía, peleas de gallos en Canarias o las corridas de gansos en Castilla-La Mancha. Por suerte, la sociedad reacciona y el gobierno de Castilla y León prohibió, hace poco, una de las más crueles: el Toro de la Vega.

Tanto si buscas diversión como experiencia antropológica, merece la pena pasarse por la fiesta de algún pueblo. Y si, cuando llegues, te la has perdido, no pasa nada, ve al de al lado, que seguro que la están celebrando.

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España es un país de tradición católica, como Portugal, Francia, Italia… Los católicos, ortodoxos y algunos protestantes tienen una curiosa tradición: solo creen en un dios, pero también adoran a miles de santos; exactamente 7.000 (para los católicos romanos). Ellos también hacen milagros y pueden influir en la vida de un creyente.

El cristianismo primitivo transformaba a los dioses de otras religiones en Santos para tener más fieles. Es famoso el caso de Santa Brígida, patrona de Irlanda: antes era la diosa celta Brigid. Incluso multiplicaban a la Virgen en diferentes advocaciones: la Virgen de Lourdes, de Fátima, de la Palma, la Macarena… Algunos Santos y Santas tienen historias muy curiosas, como Santa Teresa de Ávila. Ella llegaba al “éxtasis” con su marido. Esto es normal en el matrimonio, pero Santa Teresa era monja y estaba casada con Dios.

Muchas Virgen María, muchos Santos y Santas. Cada pueblo de España tiene un amplio abanico para escoger a su patrón, pero muchos se repiten, y cuando una localidad andaluza elige a un patrón, una aragonesa lo escoge después o una gallega lo hizo antes. La mayoría de los pueblos de España celebra su fiesta el día de su patrón, un Santo, una Santa o una advocación local de la Virgen. Claro, además de fe, hay que tener un poco de cabeza. Celebrar la fiesta de un pueblo de Burgos en enero, con cinco grados bajo cero, no es muy inteligente; por eso las fiestas de los pueblos son en verano, incluso creo que la mayoría son en agosto. Es normal ir de fiesta en fiesta en verano.

¿Y cómo son estas fiestas? Pueden ser realmente diferentes en cada zona, depende de la proximidad cultural. Las fiestas en los pueblos del norte tienen más parecido entre ellas que con las del sur o el levante. El País Vasco y el norte de Navarra conservan algunos rasgos culturales de antes del Imperio Romano, y algunas tradiciones son muy diferentes al resto del país. Aunque en base y superficie las fiestas pueden ser muy distintas, todas tienen algo en común: beber mucho, comer mucho y bailar mucho.

Siempre, sin excepción, hay un espacio para actuaciones, normalmente en la plaza más grande del pueblo. Depende de la zona, pueden ser de flamenco (Andalucía), sardanas y castellers (Cataluña), jotas (muchos sitios, pero sobre todo Aragón), muñeiras (Galicia…), etc. También hay desfiles de cabezones y otros personajes populares. En las calles cercanas están los puestos con comida y bebida. Se bebe mucho vino, aunque últimamente gana la cerveza (España produce tradicionalmente vino, pero bebe más cerveza). Se comen chorizos, longanizas, chistorras, morcillas y otros embutidos (diferentes tipos de salchicha) y las carnes a la brasa. También hay una parte para los niños, con castillos hinchables o camas elásticas. La tómbola es muy típica: compras un boleto y, si tienes suerte, te toca un peluche bastante feo o un equipo de música (estoy un poco anticuado). También es típico el tiro al blanco. La música está a todo volumen, y los mayores y jóvenes se mezclan para bailar las canciones de la banda municipal o la charanga; son los temas más clásicos y todos los cantan juntos hasta muy tarde. Hay, incluso, orquestas de pueblo profesionales; van de un pueblo a otro a tocar. Como podéis imaginar, nunca les falta trabajo.

La parte fea de las fiestas de los pueblos españoles es el maltrato a los animales, presente en todas las comunidades autónomas. En muchas usan toros, cabras, caballos o aves, torturados por diversión. La más famosa es San Fermín, en Navarra, aunque también hay correbous en Cataluña, toro embolao en Andalucía, peleas de gallos en Canarias o las corridas de gansos en Castilla-La Mancha. Por suerte, la sociedad reacciona y el gobierno de Castilla y León prohibió, hace poco, una muy cruel: el Toro de la Vega.

El día grande es la procesión de la imagen del Santo o la Santa por las calles, o la romería a alguna ermita cercana. Normalmente estas fiestas duran alrededor de una semana. Los fuegos artificiales son los protagonistas de las últimas horas de la celebración.

Si buscas diversión o experiencia antropológica, tienes que ir a la fiesta de algún pueblo. Y si te la has perdido, no pasa nada, ve al siguiente pueblo, seguro que la tienen pronto.

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Bernardo Ríos
Nació en Cádiz, una pequeña ciudad en Andalucía, en el sur de España. Estudió Filología Románica en Salamanca. Estuvo un año enseñando español en Singapur y ahora vive en Madrid, ciudad que le apasiona. Le gusta conocer otras culturas, la historia, el arte, la literatura y los idiomas. Ahora trabaja en una academia de español en Madrid.